
Tener una comunidad cada vez más envejecida se refleja también en el ámbito laboral. De hecho, la población activa con más de 55 años ha aumentado un 58% en Aragón en la última década, hasta alcanzar el 21,7% de la fuerza laboral en activo. Además, Teruel es la segunda provincia española con una población laboral más envejecida, solo por detrás de Ávila.
A cinco millones de personas les tocará jubilarse en los próximos diez años. Esto significa que habrá más pensiones que pagar y para eso, se necesitan trabajadores. "No tenemos relevo generacional, porque bajó la natalidad y muchos de nuestros jóvenes han migrado al exterior", comenta María Jesús Lorente, presidenta de Cepyme.
En una década, habrá 11 millones de jubilados en España. Una situación que seguirá presionando un sistema de pensiones que ya está en déficit. "El sistema de Seguridad Social tendrá una presión del gasto en los futuros 15 años como consecuencia de la jubilación de los 'boomers', a lo que se une la del gasto sanitario", señala Eduardo Bandrés, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza.
Se trata de una masa laboral cada vez más envejecida que llega, también, en mejores condiciones físicas. "Habría gente que podría seguir trabajando más años, cotizando en menores cuantías o compatibilizando el trabajo y la pensión. Esto aliviaría la presión sobre el gasto y mejoraría la oferta de empleo en esos tramos de edad en los que la tasa de empleo está por debajo de la mayor parte de los países europeos", añade Bandrés.
Por eso, urgen poner en marcha políticas activas que permitan corregir el desajuste de un mercado laboral en el que la formación de estos trabajadores no está "sincronizada" con los requisitos de las empresas. "Lo que tienen es experiencia, que no tienen los jóvenes. Lo único que tenemos que hacer es adaptar los puestos de trabajo a través de la formación", señala la presidenta de Cepyme.
