
El periodo de confinamiento, unido a las consecuencias asociadas de la pandemia sanitaria, supone un obstáculo importante para muchas de las personas que sufren algún tipo de enfermedad mental, como son los trastornos alimentarios. En los primeros cuatro meses del año, la asociación Arbada en Aragón(se abre en una nueva ventana) -familiares de enfermos con trastornos de la conducta alimentaria- ha atendido a más de un centenar de personas con este tipo de problemas, que necesitan apoyo y orientación. Es el triple de lo habitual, el equivalente al de todo un año, en épocas anteriores a la pandemia.
"Cuando llega la primavera, siempre tenemos un pico en el aumento de casos pero, ahora, desde enero hasta aquí, es constante, son muchísimos", lamenta la vicepresidenta de la asociación, Carmen Galindo, en el programa 'Esta es la nuestra', de Aragón Radio.(se abre en una nueva ventana)
"Llevamos una temporada en la que se dirigen a nosotros muchas familias que, durante este tiempo atrás, han estado conviviendo con la enfermedad y, cada vez, las cosas se han complicado más. Las enfermedades mentales han sufrido recaídas durante todo este tiempo de confinamiento y pandemia. Los trastornos de la alimentación están aflorando, y bastante", afirma Galindo.
En cuanto a los perfiles de personas que buscan apoyo y ayuda, actualmente, es muy variado. "De todo tipo, tanto muy jóvenes, como más adultos. Menos chicos, pero también alguno. Lo que sí se está viendo es que, los casos que vienen, lo hacen con más pérdida de peso de lo habitual. Los casos son más urgentes y más graves. Al haber estado solos y sin relacionarse, la falta de contacto con otras personas implica que se encierren mucho en sí mismos, y eso les hace que convivan con la enfermedad y se agrave más", concluye la vicepresidenta de Arbada.
