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Aragón

La mudanza de los Goyas: del Museo de Zaragoza al palacio de reyes musulmanes y católicos

La Aljafería acoge ya 62 piezas del artista aragonés que podrán visitarse a partir del próximo 5 de diciembre

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El Palacio de la Aljafería está preparado para mostrar al mundo la obra de uno de los pintores más destacados y más influyentes de la historia, Francisco de Goya. Será a partir del próximo 5 de diciembre, fecha de la inauguración de una gran exposición con 62 piezas del artista aragonés procedentes del Museo de Zaragoza de la Fundación Ibercaja.

La muestra permanecerá en la sede de recreo de los reyes musulmanes y católicos durante dos años, suficiente para que en su emplazamiento habitual se inicien y terminen las obras de rehabilitación integral(se abre en una nueva ventana), que ampliarán su superficie un 25%, abrirán un nuevo acceso en la calle Santiago y habilitarán una terraza acristalada con vistas a la plaza del Pilar.

La muestra comprende 34 óleos, cuatro álbumes de estampas y otras 20 sueltas, dos esculturas, una carta de Goya y un dibujo del Cuaderno Italiano, piezas que podrán sentirse como en casa en su nueva sede temporal, en la que se ha habilitado un pequeño museo para albergarlas y exponerlas. Un trabajo complejo, minucioso y ordenado del que ha sido testigo el programa 'Objetivo', de Aragón TV.

Unos cuadros viajeros

Las piezas que inician su viaje a la Aljafería obras del genio de Fuendetodos, aunque también hay obras de Luzán, de Corrado Guiaquinto y de los hermanos Bayeu. Y muchos profesionales trabajan para que todo llegue en perfecto estado, empezando por el personal especializado en embalaje de obras de arte. Se debe respetar un estricto un protocolo, como explica Marisa Arguís, conservadora de Bellas Artes del Museo de Zaragoza.

“Nuestros Goyas viajan mucho y han sido prestados a muchas instituciones tanto en España como fuera de España. Pero, claro, este volumen significativo; es la primera vez que salen todos”, explica Arguís.

Se ha previsto una caja especial de transporte que va reforzada por dentro, para que no se mueva y no se produzca ningún tipo de alteración por movimiento y por eso tiene que ser absolutamente minucioso el embalaje con tisú provisional, apunta.

Son piezas, además, que proceden de varias colecciones pública y privadas. “Ha sido necesario pedir permiso a los propietarios para que salgan del museo,  y hay que controlar que todas las condiciones sean idóneas”, añade el director del Museo de Zaragoza, Isidro Aguilera.  

“Mi responsabilidad es que las obras salgan bien del museo y vuelvan tal y como salieron: en perfecto estado”, apunta Aguilera. Y para ayudar en este objetivo, se ha hecho un seguro de tipo 'clavo a clavo', con cláusulas inglesas. "Quiere decir que cubre todo: desde el momento en el que el momento se descuelga de aquí hasta el momento en el que se vuelve a colgar otra vez. Cubre todos los riesgos", asegura el director del museo.

Las limitaciones de un edificio protegido

Integrada en el recorrido de las visitas guiadas, se ha acordado que la exposición tenga un sentido cronológico; pasando por la etapa de Goya en Zaragoza, en Italia, las pinturas de la Corte, su faceta más religiosa y sin olvidar sus murales y su obra gráfica.

Un museo con entidad propia dentro de un monumento protegido; aquí no se puede poner ni un tornillo en la pared. Un reto para el que se ha elegido una solución: construir una estructura efímera en el interior, que respete todos los elementos arquitectónicos y artísticos de la Aljafería.

La Aljafería ya se ha convertido en museo en 2008 y en 2015, en ambos casos con exposiciones en torno a la figura de Fernando el Católico.

Y las obras llegan a su destino

Y una vez preparado el espacio expositivo dentro de la Aljafería, es el momento de trasladar e instalar las obras, que habíamos dejado cuidadosamente embaladas en el Museo de Zaragoza. Una labor discreta, custodiada y con una perfecta coordinación, que ha recaído, principalmente, en la empresa Robert, dedicada a la enmarcación, transporte y montaje de este tipo de piezas.

“Es una responsabilidad, está claro. Pero una vez lo haces con seguridad y siguiendo unos cánones que se utilizan en todos los museos es un trabajo más”, asegura su portavoz, Miguel Ángel Pérez. La labor de colocar los cuadros en su sitio está supervisada, además, por la conservadora del museo de origen.

También es una tarea delicada la de exponer la obra gráfica en las vitrinas manteniendo las estrictas condiciones de humedad y luminosidad para su perfecta conservación, y logrando, a la vez, que el público pueda contemplarla con comodidad.

La Aljafería espera ya impaciente la apertura de la exposición al público el próximo día 5 de diciembre, aunque siguirá, seguramente, ultimando los detalles hasta el úlitmo minuto. El objetivo, que uno de los símbolos de Aragón, el palacio que albergó a sus reyes, muestre la obra de uno de los aragoneses más insignes.

Toda una metáfora de la evolución política a lo largo de los siglos, como apunta el director general de Cultura de Aragón, Pedro Olloqui. “Cuando uno recorre esta arquitectura y esta exposición, de forma muy visual va comprendiendo perfectamente esos cambios en la idea de España y también esos cambios en el pensamiento de Goya. Hay una integración, un diálogo pleno de los dos fenómenos”, concluye.

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