
Tras las fiestas de San Lorenzo(se abre en una nueva ventana), en Huesca, la que comienza es la semana en la que tradicionalmente descansaba la hostelería. Sin embargo, esta costumbre está cambiando y este lunes hay muchos bares y restaurantes abiertos. De hecho, solo el 10 % de los establecimientos cierran esta segunda quincena; otros bares y restaurantes deciden descansar días puntuales; y el 40 % de los negocios se mantienen abiertos, algo inusual en estas fechas.
"Otros años venía la gente y no podían comer en ningún sitio", cuenta un vecino, mientras otro señala: "Normalmente, la segunda quincena de agosto Huesca es una ciudad fantasma, pero la verdad es que me gusta ver que todavía hay ambiente y hay veladores abiertos y restauración".
"Este año nos mantenemos abiertos porque hay gente fija a la que tenemos que atender. Entonces, los empleados irán cogiendo vacaciones poco a poco y así nosotros no cerramos", cuenta Pilar Domingo, administradora del bar Da Vinci.
Para Alegría Blan, propietaria del bar Brasil, se trata de "dar un servicio, estar aquí y quedar bien con los clientes". "La segunda quincena se trabaja mucho. El que cierra se la pierde y el que está abierto llena", asegura Manuel Azón, jefe de cocina del restaurante Ervi.
Después de las fiestas, los turistas siguen llegando por distintos motivos y los hoteles también lo notan. "Unos vienen a visitar el Pirineo, otros la ciudad, los pueblos cercanos... Tenemos más ocupación que el año pasado en estas fechas, un 20 % o un 30 % más", asegura Félix Agraz, director del hotel Sancho Abarca.
Desde el Ayuntamiento de Huesca resaltan el esfuerzo de los establecimientos y aseguran que, gracias a ellos, la ciudad se mantiene viva y atractiva.
