
El recinto de la Expo en Zaragoza(se abre en una nueva ventana) cumple la mayoría de edad. Desde su inauguración han pasado 18 años, en los que se ha reconvertido en un centro empresarial, alberga la Ciudad de la Justicia y se le ha dado vida al Pabellón Puente. Actualmente, se transforma la Torre del Agua en el Faro de la Logística y uno de los cacahuetes se rehabilitará para la llegada de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión. Entre las cuestiones pendientes se encuentra mantener el legado de la Tribuna del Agua y de sus intervenciones artísticas.
Uno de los padres de la Exposición Internacional de Zaragoza fue Roque Gistau, quien ejerció de presidente de Expoagua, la sociedad pública que dirigió y organizó la Expo del Agua. Gistau ha asegurado que las cosas se hicieron bien, con voluntad y esfuerzo, aunque ha lamentado que no se aprovechó el legado de la Tribuna del Agua.
Merecía, ha añadido, continuidad, y por eso ha vuelto a reivindicar un centro de transferencia de conocimiento del agua. "La gestión del agua es un hecho importantísimo para el mundo. Por lo tanto, tener un sitio pionero, con un modelo singular y que se explote, me parece fundamental", ha afirmado.
La Asociación Legado Expo ha homenajeado este domingo a 18 de los artífices de la muestra. En el acto han reivindicado el legado inmaterial, como la Carta del Agua, y la transformación que supuso para Zaragoza.
"Cuando pasamos por el puente del Tercer Milenio o circulamos muy bien por los cinturones, eso se debe a que se hizo una estrategia muy buena de acompañamiento para que todo aquello fuera bien", ha asegurado Francisco Pellicer, presidente de la asociación Legado Expo 2008.
Ahora, piden mejorar el Parque del Agua, mantener las intervenciones artísticas que no se han perdido y convertir el frente fluvial en un espacio verde que sirva de punto de encuentro.
