La despoblación, en cifras: el 70 % del territorio aragonés está ocupado por el 2 % de la población
Aragón, como otros territorios, se enfrenta al reto de la regresión demográfica. Este será el tema que centrará el debate de un congreso internacional que esta semana se celebrará en uno de los pueblos más pequeños de Aragón, Segura de los Baños

El 2 % de la población aragonesa ocupa el 70 % del territorio. Es un dato que refleja el problema de la despoblación, que se acrecienta en las localidades más pequeñas. Casi el 96 % de las localidades aragonesas tiene menos de 3.000 habitantes y una de cada cuatro menos de 100 vecinos.
Esta semana Aragón acogerá el Congreso Internacional sobre Despoblación 2025 en uno de los municipios más pequeños de la provincia de Teruel, Segura de los Baños, con apenas cincuenta vecinos pero con iniciativas empresariales que demuestran que también se puede emprender en pequeñas localidades. Será el escenario del debate sobre los desafíos que plantea la regresión demográfica. Se celebrará los días 23 y 24 de septiembre con la participación representantes institucionales europeos, nacionales y autonómicos.
Ante esta realidad, hay muchos municipios que buscan una estrategia, la receta que contribuya a atraer nuevos pobladores. Es lo que han hecho en Almochuel, en la provincia de Zaragoza, donde tenían claro el punto de partida: poner todas las facilidades posibles, desde el puesto de trabajo a la vivienda. Esta fue la oportunidad que convirtió a Dario Ferreyra, de origen argentino, su mujer, Florencia, y a su hijo en los nuevos almochuelanos. Trabajan en el bar y llegan a dar casi el doble de cenas que vecinos tiene el pueblo, porque acuden clientes de los pueblos de alrededor.

Darío Ferreyra y su hijo en el bar de Almochuel (Zaragoza)./ Aragón TV
Llegaron hace tres meses desde Valencia y han aumentado el padrón de esta localidad hasta los 25 vecinos. Han gestionado la piscina, la tienda y el bar: "Hacemos almuerzos y cenas, todo con reservas y hemos tenido hasta 40 personas en la piscina". Además, la escolarización del pequeño Amadeo, su hijo, ha permitido que el colegio de Vinaceite se mantenga con dos profesores.
El Ayuntamiento les ofrece vivienda gratuita y trabajo en este equipamiento que costó medio millón de euros. Y ya tiene otro proyecto para atraer pobladores. "Hay un proyecto ganadero que cambiaría la vida de Almochuel, porque llegarían a trabajar unas 60 o 70 personas", ha asegurado el alcalde, Ángel Gastón.
El punto de inflexión para Almochuel fue un parque fotovoltaico que multiplicó por 10 el presupuesto municipal. En Viacamp y Litera, en Huesca, también tienen ya moradores para sus dos nuevas viviendas. "Hay una vivienda para que venga gente nueva al pueblo y lo que vamos a cobrar son 150 euros de alquiler, que es algo simbólico", ha explicado el alcalde de este municipio, Jordi Piqué.
En Aguatón, en Teruel, es complicado encontrarse a un vecino por la calle. Son siete, pero el año que viene tendrá concluidas tres viviendas en las que esperan a nuevas familias. "En el mundo rural y los pueblos se vive muy bien y aquí eres dueño de tu tiempo y eso en la ciudad lo han robado, ha desaparecido", ha defendido el alcalde de Aguatón, Juan Ramón Cardo.
Cella, como ejemplo de un pueblo que gana población
Ante el encarecimiento de la vivienda en las ciudades, hay quienes deciden asentarse en pueblos cercanos. Es el caso de Cella, a pocos minutos de Teruel y con precios más asequibles, ha sumado casi 100 habitantes en los últimos cuatro años. Entre ellos, trabajadores del aeropuerto.
"Estamos a un paso de Teruel. Tenemos, sobre todo, una empresa maderera que tira mucho del empleo y, luego, el aeropuerto. El aeropuerto ha sido un motor bastante importante", ha señalado Jesús Alcaine, teniente alcalde de Cella.
Un cuarto de los nuevos residentes trabajan en el aeropuerto. Es el caso de Lucas. Acaba de empadronarse en la localidad junto a Elísabet, su pareja, que tiene raíces en Cella. Tienen 32 años. Aquí no hay tanta oferta de vivienda, pero su coste fue determinante para dejar la ciudad.
Con un camino que da acceso directo al aeropuerto, Cella aspira a crecer más en los próximos años con nuevas viviendas y la ampliación de sus polígonos

