
La sequía y el calor han reducido un 15% la cosecha de uva en Calatayud. Para la próxima campaña de Navidad disponen de 400.000 botellas de cava y la previsión es venderlas todas.
Entre lo más demandado, una vez más, están los gran reserva, que César Langa, de la bodega homónima, espera vender rápido: "Son los que seguramente primero se agoten porque son también, curiosamente, los de más limitada producción y, seguramente, en diciembre tendremos que colgar el cartel de 'no hay billetes'".
También es limitada la producción en la pequeña Bodega Lalanne, en Barbastro. La fundó en Burdeos el tatarabuelo de Leonor Lalanne, a mediados del siglo XIX. Allí producían champagne y tras una plaga de filoxera, en 1894, se trasladaron a Barbastro.
Hasta el Somontano llevaron todas las variedades que usaban en Francia: cabernet saugvigon, merlot y chardonnay, con el que más de 100 años después continúan fabricando su vino espumoso. Un vino que elaboran siguiendo el método tradicional "champenoise", es decir, con una segunda fermentación dentro de la botella. Un proceso que dura tres años.
De esta forma el producto es cien por cien artesano y eso ha aumentado sus ventas en los últimos 10 años. Para esta bodega, la Navidad supone el 85% de la facturación, como señala Leonor Lalanne: "En general, todos nuestros clientes ya empiezan a hacer los pedidos o los van reservando para estas navidades, para que no les falte. Vemos cada año un ligero aumento, con lo cual, eso es muy bueno".
La mayor parte de sus clientes está en Aragón, pero también los hay en el resto de España y Europa.
