
La bicicleta es el motor económico de Sobrarbe. Al año, unas 80.000 personas pasan la noche en cámpines y establecimientos, y su estancia en la comarca genera un impacto económico de ocho millones de euros. Muchos de los visitantes son extranjeros y llegan atraídos por los senderos y caminos que se han recuperado en esta zona.
El hotel Río Ara Bellosta de Fiscal es 'bike friendly', es decir, 'amigo' de las bicicletas. En sus instalaciones los ciclistas tienen garaje, zona para lavarlas y taller. Este tipo de usuarios suponen un 25% de la ocupación. "Hay un perfil de clientes que son gente joven sin hijos. También vienen familias a disfrutar, pero tienen un alto nivel adquisitivo", explica Miguel Bellosta, propietario del alojamiento. Actualmente, más de diez rutas salen desde Fiscal.
Ángel Chéliz tiene un taller de bicicletas en Aínsa. Empezó él solo. Ahora, en temporada alta, trabajan tres personas. Tiene clientes españoles, franceses y canadienses. "Viene mucha gente sobre todo en otoño y en primavera. Los últimos años están viniendo muchos extranjeros que, además, viajan de propio", indica Chéliz, gerente de Atmósfera Sport Aínsa.
Detrás de esta apuesta por la bicicleta está, desde 2011, Zona Zero, una asociación empresarial sin ánimo de lucro. "Teníamos la necesidad de recuperar senderos y, sobre todo, los tradicionales de Sobrarbe, que era lo que nos motivaba. Vimos enseguida que tenía un potencial económico, socioeconómico y cultural con la gente del territorio incuestionable", apunta Rafael Bergua, fundador de Zona Zero.
Desde entonces, han recuperado 1.500 kilómetros de senderos, algunos milenarios, y 3.500 de rutas de enduro. También han construido, junto con el Ayuntamiento de Aínsa, un 'pump track'. Allí se celebra el campeonato Nacional de España y también pruebas clasificatorias para el campeonato del mundo.
