La antigua fábrica de Inquinosa en Sabiñánigo comenzará a desmantelarse en 2024
El proceso de derribo contará con rigurosas medidas de seguridad para los trabajadores y el medio ambiente. En esta planta se fabricó durante 14 años un plaguicida con lindano, compuesto tóxico y cancerígeno prohibido hoy en día en todo el mundo

El año que viene empezará el derribo de Inquinosa, en Sabiñánigo(se abre en una nueva ventana). Se trata de un paso muy demandado por los vecinos de la zona y organizaciones ecologistas. El desmantelamiento permitirá regenerar esa zona del Alto Gállego y acabar con la contaminación provocada por la empresa química. Desde entonces, el Gobierno de Aragón ha invertido 85 millones de euros, 50 en los últimos cuatro años, para garantizar la seguridad y recuperar el medioambiente
El derribo de las instalaciones, cuya producción cesó en 1989, era una noticia muy esperada en la comarca. Será un proceso que pondrá el punto final a uno de los problemas de contaminación más importantes de Europa(se abre en una nueva ventana).
Inquinosa fabricó durante 14 años un plaguicida con lindano, un compuesto tóxico, cancerígeno y prohibido actualmente en todo el mundo.
El desmantelamiento será lento, casi artesanal. Los edificios se irán quitando en paneles de tan sólo un metro y con aspiración de aire para evitar la dispersión de partículas. Después, tocará descontaminar el suelo. Un proceso con rigurosas medidas de seguridad, tanto para el medio ambiente como para los trabajadores. Se dividirá el espacio en una zona negra (contaminada), y una zona gris (intermedia) en la que se descontaminarán los técnicos y la maquinaria.

En los últimos años, Aragón ha trabajado para eliminar la contaminación por lindano, lo que hace de la Comunidad un referente internacional en esta materia. "Hemos podido comprobar que se encuentra fundamentalmente la contaminación en la parte de la pintura. De manera que lo que se va a hacer es granallar la pintura para quitar esa primera parte. La idea es que no salga de las instalaciones de gestión del lindano. La intención es llevarlo a Bailín y descontaminarlo allí", indica Elena Cano, jefa del Servicio de Suelos Contaminados del Gobierno de Aragón.
Un equipo multidisciplinar vigilará cada paso. Diariamente se medirán partículas en suspensión y se tomarán muestras de tierra y agua. Todos los trabajadores llevarán trajes especiales con respiración motorizada. Para llegar a este momento han pasado más de tres décadas. Ha habido que caracterizar el emplazamiento, encapsular y gestionar los residuos que quedaron dispersos y construir un acceso directo.
"Hemos destinado 48 millones de euros a un trabajo de descontaminación que, por su importancia y su complejidad y por sus buenos resultados técnicos, cuenta con un reconocimiento internacional de primer orden", destaca Joquín Olona, consejero de Agricultura en funciones.

Si los plazos se cumplen, en 14 meses no quedará ni rastro de Inquinosa, al menos de lo que se ve ahora.
Con todo despejado, se estudiará cómo está distribuida la contaminación, como explica Cano: "Nos falta la información de qué hay debajo de los edificios. Sobre todo, en los edificios de producción, que es donde más se manejó el contaminante y donde, probablemente, haya un contenido de producto mayor".
Inicio de la actividad en 1975
Industrias Químicas del Noroeste, más conocido como Inquinosa, comenzó su actividad en 1975. La planta se construyó a tan sólo 200 metros de Sabiñánigo, cuando por ley debería haber estado a dos kilómetros. Allí se fabricó durante 14 años un plaguicida con lindano, un pesticida altamente tóxico, cancerígeno y prohibido actualmente en todo el mundo.
En 1989 dejó de producir porque el Gobierno de Aragón no aprobó el tratamiento de sus residuos. Unos deshechos que acabaron en los vertederos de Bailín y Sardas, ahora considerados, junto a la antigua fábrica, como una de las zonas más contaminadas de toda Europa. Se calcula que más de 140.000 toneladas de sustancias tóxicas contaminaron no sólo los terrenos, también las aguas del río Gállego.

En el año 2014, el consumo de agua tuvo que prohibirse en los municipios que bebían de este cauce. Un hecho que hace que limpiar sus aguas y desmantelar los restos de aquella industria sean una prioridad.
Los tribunales condenaron a los responsables de Inquinosa a pagar seis millones de euros. No lo han hecho y, ahora, con los intereses, la cifra asciende a más de 20 millones.
Sin embargo, según los estudios del Gobierno de Aragón, harían falta más de 500 millones de euros para borrar la huella del lindano y dejar atrás uno de los mayores desastres ambientales de la Comunidad.



