Incendios forestales, maltrato animal, marihuana o robo de cable: así actúa el Seprona en Aragón
La unidad de la Guardia Civil encargada de los delitos medioambientales detuvo a un pirómano en Zuera y recogió un centenar de animales maltratados el año pasado, entre otras muchas operaciones

Incendios forestales, vertidos, protección animal, pesca furtiva, robo de cable... Se cometen multitud de delitos medioambientales que necesitan ser perseguidos, además de prevenidos. De ello se encarga el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza), una especialidad de la Guardia Civil que está muy presente en el territorio.
En Aragón, esta unidad de la Guardia Civil estrena jefe al mando, Arturo Notívoli, que ha incidido en que, cuanta más naturaleza y más turismo relacionado con ella, más delitos medioambientales se cometen. Es el caso de esta comunidad, que "tiene una naturaleza privilegiada con grandes espacios naturales" pero también "hay muchas infracciones medioambientales relacionadas con el uso y disfrute de estos espacios, como acampadas, residuos e incendios forestales por negligencia".
Hace unos meses detuvieron a un pirómano que provocó cinco conatos de incendio forestal en Zuera. Estos incendios se tratan como un crimen más y el Seprona es quien inicia la investigación, como cuenta el agente Melchor Romanos: "Como especialistas entramos únicamente en aquellos en los que la génesis del incendio forestal pueda ser un acto delictivo".
Independientemente de si resulta en conato o termina incendiando cientos de hectáreas, ellos se dirigen a la zona y la acotan "perimetralmente o volando" y una vez visto el perímetro desde arriba "por la forma que tiene, sabemos dónde ha empezado y se empiezan a buscar pruebas de delito", como en cualquier otro crimen: ADN, huellas, artefactos...
Para prevenir estos delitos deben conocer el territorio en profundidad y su problemática medioambiental. Algo que realizan gracias a la coordinación con otros cuerpos de dentro y fuera de España, además del amparo de la ley que, cada vez más, blinda y recoge delitos medioambientales. Aragón fue, de hecho, pionera en leyes sobre el maltrato animal, según ha apuntado el comandante.
En 2025, el Seprona recogió un centenar de animales maltratados. Notívoli recuerda un caso "particularmente dantesco" en una explotación en La Litera donde "la ganadera dejó morir de inanición a 360 cabras". Ahora que el Código Penal tipifica el maltrato animal es más sencillo investigar y perseguir estos delitos y que acaben en condena.
Pero su trabajo va más allá, ya que el Seprona "ha ido adquiriendo un océano de competencias, porque la componente ambiental está integrada en todas las políticas de gestión", apunta Notívoli. Tienen un papel incluso en las operaciones contra el robo de cable, un tema que está a la orden del día a raíz del último detenido en Zaragoza por robar cobre de las vías ferroviarias.
En este tema, cumplen la doble tarea de prevención e inspección. Por ellos pasan los protocolos de entradas, salidas y verificación de su procedencia. Una vez analizada la compraventa, se proporciona la información a las unidades de Guardia Civil encargadas de la investigación de estos delitos, posibilitando las detenciones.
Las operaciones contra las plantaciones de marihuana también están en el punto de mira, pues se asientan en terrenos despoblados y con fuentes de agua cercanas. En Aragón hay grupos criminales organizados dedicados a su cultivo y venta, y el Seprona ha llegado a incautar 700.000 toneladas de este opiáceo.
Estos grupos "han venido para quedarse, están asentados en Aragón" según el comandante en jefe. "Un tema preocupante" porque es un delito grave que, a menudo, traspasa fronteras. Para ello, la Guardia Civil afianza poco a poco su colaboración y contacto con los policías europeos en busca de cooperar de forma "rápida, eficaz y eficiente".
Pero la colaboración ciudadana también es imprescindible. Si se presencia un comportamiento delictivo contra el medioambiente o de maltrato animal, ha de llamarse al 062 y el Seprona se encargará de la situación.
