
Las asociaciones y colectivos que trabajan en la promoción e inclusión social y laboral de las personas con enfermedades mentales se reúnen desde el miércoles en el palacio Villahermosa de la Fundación Ibercaja en Huesca. Bajo el lema 'La mejor pastilla, un contrato laboral', 21 entidades del ámbito de la salud mental participan en las jornadas nacionales de la red I-SEM, en la que se integra la fundación oscense Arcadia.
"El tema de la inserción laboral es muy importante en el proceso de recuperación de este colectivo y de cualquier otra persona. Un empleo es clave para articular un proyecto de vida", subraya Pablo Sánchez, presidente de la red I-SEM, quien añade: "Tener algo por lo que levantarse todas las mañanas y una autonomía económica es muy relevante para las personas con problemas graves de salud mental(se abre en una nueva ventana)".
Sánchez destaca el "reto" que supone su incorporación al mercado de trabajo y defiende el papel de las jornadas organizadas por Arcadia como medio para poner en común las problemáticas y casos de éxito de las organizaciones en este ámbito.
80 % de desempleados
La empresa social Arcadia, donde actualmente atienden a 1.800 personas, lleva 30 años ayudando en Aragón a personas que sufren problemas graves de salud mental. El trabajo es clave en su recuperación psicosocial. "Este tipo de recursos favorecen mucho que la persona participe activamente en el proceso productivo y se sienta otra parte del sistema", indica Irene Abad, psicóloga de la fundación Agustín Serrate-Arcadia.
El 80 % de las personas con graves trastornos mentales están desempleadas. Por eso, Arcadia desarrolla desde hace tres décadas nuevos proyectos de vida. "Nosotros luchamos y venimos negociando con la Administración para tener más recursos para poder acceder a más personas, tanto en centro de día, ocupacional, en viviendas... Estamos gestionando 17 pisos en este momento", explica José Luis Lalaguna, presidente del patronato de la fundación.
En Huesca realizan nueve talleres laborales de limpieza, carpintería, jardinería o confección, en los que emplean a unas 150 personas.
En el taller de confección trabaja Elena Ascaso desde hace 30 años. "Confecciono ropa de trabajo, pero, también, a veces disfraces, bolsas de tela, de lonas recicladas...", cuenta Ascaso. En la serrería, Alí Zerouali ha aprendido el oficio de carpintero y también ha mejorado su salud mental. "Me siento más feliz, activo, con ganas de trabajar y aprender de todo", indica Zerouali.
