Ginebra, la ciudad donde quemaron a Servet, rinde un homenaje al médico, científico y pensador aragonés
En una placa que acompaña a una escultura recuerdan su origen oscense el día en el que se cumplen 514 años de su nacimiento. Servet descubrió la circulación pulmonar de la sangre y defendió la libertad individual de conciencia y pensamiento

Miguel Servet nació el 29 de septiembre de 1511 en Villanueva de Sijena. 514 años después, autoridades españolas y suizas, entre ellas el alcalde de Ginebra, Alfonso Gómez, han inaugurado este lunes una placa que homenajea al humanista aragonés que fue quemado en la hoguera en 1553, cuando la ciudad estaba controlada por Calvino. De esta manera, recuerdan su origen oscense. Servet descubrió la circulación pulmonar de la sangre y defendió la libertad de pensamiento y conciencia de cada individuo. La defensa de su pensamiento y sus descubrimientos científicos, vigentes en la actualidad, lo llevaron a morir por orden de Calvino.
La placa recuerda a quien fue mucho más que un pensador del Renacimiento. Servet fue teólogo, filósofo, médico y cartógrafo, a pocos metros del lugar donde fue quemado en la hoguera por el reformismo protestante, en el que se había intentado refugiar huyendo de la persecución de la Iglesia Católica.
"Con esta placa queremos homenajear no sólo a Servet sino a todos aquellos que hoy, en todo el mundo, luchan contra la intolerancia y por los derechos humanos", ha explicado el alcalde de Ginebra, de origen gallego.
Ha reconocido que la muerte de Servet, uno de los primeros médicos en describir la circulación pulmonar, es un capítulo oscuro de su ciudad y de su reforma religiosa, encabezada por el teólogo Juan Calvino, todavía un personaje clave para la historia de Ginebra y la formación de su identidad.
"A menudo se quieren ocultar los aspectos más negativos de la historia de un país o una ciudad, pero la historia es todo, lo bueno y lo malo, y Servet encarna el lado oscuro de la revolución calvinista", ha añadido.
La placa epigráfica se ha colocado a petición de la Agrupación de Lengua y Cultura Españolas (ALCE), la Asociación de Padres de Alumnos y de Familias Españolas de Ginebra (APAFEG) y la asociación HablArte para la promoción de la cultura hispana en Suiza.
Una mancha en la historia que Ginebra
Este homenaje al humanista culmina un lento y no exento de obstáculos proceso de recuperación de la figura de Servet en Ginebra. En 1903, con motivo del 350 aniversario de la muerte del pensador, se erigió en el lugar donde murió en la hoguera, cerca de donde hoy se encuentran los prestigiosos hospitales de la ciudad, una estela para recordar aquella ejecución, aunque más centrada en "perdonar" a Calvino que en elogiar al humanista español.
"Hijos respetuosos y reconocedores de Calvino, nuestro gran reformador, pero condenando un error, que fue el de su siglo, hemos erigido este monumento expiatorio", reza esa lápida, que durante décadas, rodeada de vegetación, apenas podía leerse.
Hasta ahora, en el reverso de la inscripción se indicaba que Servet había nacido en "Villanueva de Aragón", algo impreciso y ahora corregido.
En 1908, la escultora Clotilde Roch creó una estatua de Servet para ser colocada cerca de la estela, pero Ginebra la rechazó por la sensibilidad que siglos después todavía rodeaba a la ejecución, y fue llevada por ello a la vecina localidad francesa de Annemasse, donde todavía adorna una de sus principales plazas.
La placa inaugurada este lunes, en el podio de la estatua, aclara unos orígenes que habían quedado confusos debido a que el propio Servet, cuando llegó clandestinamente a Ginebra, cambió ligeramente su nombre para ocultarse mejor y se presentó como 'Michel de Villeneuve'.
