
La estación de esquí de Formigal ya es un centro inteligente. El internet de las cosas y las nuevas tecnologías se aplican a la gestión y a la producción de nieve.
La estación cuenta con sensores que están repartidos por más de 50 puntos. Estos dispositivos recogen la velocidad del remonte, del viento y su consumo energético, y envían los datos en remoto y en tiempo real. "Es una tecnología de largo alcance y de bajo consumo energético", explica Andrés Mallata, responsable de proyecto Integra.
Toda la información llega a un centro de control. "Recogemos datos de nuestras instalaciones. Es una información muy valiosa para la operación del día a día y también para los ahorros energéticos y las eficiencias", indica Jorge Anzano, director de sistemas de Aramón.
Así toman decisiones de forma inmediata, como aumentar o reducir la calefacción de las instalaciones o que un remonte vaya más o menos rápido según la afluencia de esquiadores. "Estamos trabajando mucho en la eficiencia energética de nuestras instalaciones en aras de ser más sostenibles medioambientalmente y utilizar menos recursos", ha señalado Quique Martín, director técnico de Aramón.
Esta tecnología que arranca en Formigal se implantará en todas las estaciones de Aramón.
