
El municipio zaragozano de Fayón inaugura unas visitas guiadas por el embalse de Ribarroja en las que, además de la historia minera del carbón de la zona y la batalla del Ebro, se incluye una parada en los vestigios que todavía quedan del pueblo viejo, anegado en 1967, con el propósito de no olvidar su historia y la de sus gentes.
"No solo se trata de disfrutar y explicar la historia, también de reconciliar al municipio", asegura Eva Amposta, guía de El Llaüt de Fayón.
Enrique y Gregorio vivieron allí de niños. "Daba gusto estar en el pueblo", relata Gregorio. Se hospedaban en las casas que construyó Renfe para sus trabajadores por la importancia que tuvo el ferrocarril en la zona. Marcharon antes de que el pueblo quedara inundado por el embalse.
Casi 60 años después han visto por primera vez su imagen. "Lo recuerdo todo: los puntos, el puente por el que pasaba el Matarraña… Eran unas aguas que cubrían hasta las rodillas", cuenta Enrique.
