
Los grafitis son una lacra que afecta a las ciudades, deteriorando fachadas y generando gastos de limpieza constantes. De hecho, cada año, el Ayuntamiento de Zaragoza se gasta un millón de euros en limpiarlos a través de técnicas muy diversas. Esto repercute en las arcas municipales, cuyo dinero podría invertirse en otros recursos públicos.
Cada día se limpian en la capital aragonesa unos 90 grafitis y quitarlos no es sencillo. Estas pinturas se suelen realizar en los entornos de los colegios, institutos o zonas de bares y para eliminarlos se utilizan técnicas diversas. "Lo más habitual es usar producto decapante con agua a presión, pero, también, hay superficies como ladrillos. Ahí lo que usamos es chorreo de arena o en superficies que tienen un color de fondo, un repintado", explica José Miguel Marco, encargado general de FCC.
Realizar estos grafitis también conlleva multas, que varían según la gravedad del daño y la normativa local. "Van desde 50 euros, los menos graves, hasta 3.000", indica la consejera de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Zaragoza, Tatiana Gaudes. "Todo ello depende de la superficie pintada, de cómo ha sido la afectación, en qué superficie se ha hecho, si es un Bien de Interés Cultural o no...", añade.
Desde el Ayuntamiento aseguran que durante estos últimos años se ha intensificado la limpieza de estas pintadas, aunque mantener los espacios públicos depende de todos los ciudadanos.
