
La cantidad de agua caída durante las últimas semanas en Aragón(se abre en una nueva ventana) ha provocado desprendimientos y grietas en varias carreteras de la Comunidad, como en la que une las localidades oscenses de Abiego y Bierge, que se encuentra cerrada. Un dron ha grabado en qué situación se encuentra y ahora se estudia cómo repararla. Mientras tanto, los vehículos deben utilizar rutas alternativas, lo que supone, en algunos casos, dar un rodeo de 20 minutos.
"Al municipio de Bierge, y a los que se encuentran de este para arriba, el centro de salud que les corresponde está en Abiego y tanto para desplazarse a él como para bajar a Barbastro tienen que hacerlo por Alberuela, llegar a Adahuesca, y venir por la carretera para Abiego", explica el alcalde de Abiego, Javier Jordán.
Durante tres días, un desprendimiento en la N-260 ha cortado la circulación entre Boltaña y Aínsa. Han tardado dos jornadas en limpiarlo y los vecinos temen que vuelva a suceder. "Estar dos o tres días sin carretera es un incordio, porque, además, hay otra vía que va de Aínsa a Boltaña por Guaso, pero con las lluvias y el invierno que hemos tenido está en muy malas condiciones", indica el alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo.
La nieve y las intensas lluvias han pasado factura a algunas carreteras del Pirineo: la A-138, en Bielsa; la N-123, entre Graus y Barbastro; y la carretera entre Borau y Aísa, que sigue cerrada.
Se trata de inclemencias meteorológicas que sacan a relucir la falta de mantenimiento. "En toda España, no solo en Aragón, prácticamente no se ha gestionado la rehabilitación de firmes ni se ha invertido desde el 2008. Llevamos ya 18 años con una crisis tremenda del mantenimiento", apunta el ingeniero de caminos Carlos Casas. Según un estudio de la Asociación Española de la Carretera, habría que invertir 5.000 millones de euros en las vías españolas.
