
Escultores de cinco nacionalidades trabajan estos días en Calatorao con la piedra de las canteras de la localidad zaragozana. Es el cuarto simposio de esta disciplina que se celebra en el municipio y que permite ver en directo el trabajo de los cinceladores. El objetivo de la cita es dar un impulso al uso artístico de esta piedra.
Ángel López ha hecho una cadena a partir de una sola pieza de piedra de Calatorao. Él ya la conocía, pero para otros, como Furkan Depeli, que viene de Turquía, es su primer contacto con este material. "Es fácil de trabajar, pero no con las manos, con herramientas eléctricas", ha apuntado.
Desde Jordania, Rusia o Italia vienen el resto de escultores. "Siempre, cuando conoces a otras personas, artistas nuevos, es una satisfacción, una cosa muy grande", señala Francesco Paglialunga.
En un estudio abierto trabajan a la vista de todos. Cuando estén acabadas las esculturas se quedarán en el pueblo. Antes sus vecinos, habrán votado la mejor.
