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En abril se levantarán las restricciones por la dermatosis nodular si no se detectan más casos

En este momento se extienden en los 50 kilómetros que rodean a las granjas de Borrastre. Existe vacuna y no afecta a los humanos, por lo que Asaja cree el vaciado de las granjas es "desproporcionado"

En un mes se levantarán las restricciones por la Dermatosis Nodular si no se detectan más casos./ Aragón TV
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A mediados de abril se levantarán las restricciones de la zona de vigilancia en los 50 kilómetros que rodean a las granjas de Borrastre(se abre en una nueva ventana) si no se detectan nuevos casos de Dermatosis Nodular Contagiosa. Durante estos 45 días las limitaciones afectan al movimiento del ganado, los controles veterinarios y las medidas de desinfección. Hay vacuna para las reses y no afecta a los humanos, por eso desde Asaja consideran "desproporcionada" la medida del vaciado sanitario(se abre en una nueva ventana) y reclaman que la Comisión Europea rebaje el estatus de esta enfermedad animal.

En un radio de 20 kilómetros, los animales únicamente pueden salir de la explotación para ir al matadero. Un traslado que parte con el visto bueno de un veterinario y que debe hacerse en un vehículo precintado y previamente desinfectado y desinsectado.

"Fuera de la zona de 20 kilómetros no puede salir ningún animal 'a vida', es decir, ni a cebaderos ni a otras explotaciones. No puede haber ningún movimiento, al igual que en la zona de 50 kilómetros tienen que ir a cebaderos que se encuentren dentro de esa zona y además tienen que ser cebaderos cerrados", ha explicado Ramón Solanilla, ganadero y secretario general de Asaja.

Además de las medidas sanitarias adicionales, los retrasos en el sacrificio de los terneros también incrementan los costes de producción. Y aunque la carne se puede seguir consumiendo con normalidad, la leche no pasteurizada debe tener un tratamiento: "Esa leche cruda debe salir en unos depósitos que deben estar también precintados y se deben trasladar a un lugar donde se realice un tratamiento para poder se empleada en la elaboración de quesos, yogures y de esa leche cruda" , ha añadido Solanilla.

El de Aínsa es uno de los tres mataderos que, dentro de esta área de vigilancia, siguen trabajando. Aquí los animales pasan un segundo control veterinario y, por seguridad, son los últimos en ser sacrificados. Son restricciones que ralentizan el trabajo. Como ha señalado Álvaro González, responsable del Matadero Ecológico Municipal de Aínsa, “tienen que hacer la desinsectación de los vehículos y de los animales y esperar los días que el producto que utilicen requiera antes del sacrificio por si tiene prevalencia en la carne".

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