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El Reino Unido reconoce la tesis de una zaragozana que busca una solución universal contra el cáncer

La joven Isabel Esaín ha ganado el premio Cambridge que entrega el Instituto para la Investigación del Cáncer en el Reino Unido. Su trabajo ha descubierto un mecanismo que podría controlar las mutaciones genéticas y evitar su reproducción

Isabel Esaín. / Aragón TV
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La zaragozana Isabel Esaín ha ganado el premio a la mejor tesis del año del Instituto para la Investigación del Cáncer en Reino Unido por un trabajo que abre una nueva dirección para encontrar una solución universal contra el cáncer. A sus 26 años, esta bioquímica ha completado dos carreras en Londres (Bioquímica y Música), ha llevado a cabo su reconocido doctorado en Cambridge y ahora trabaja como investigadora en Estados Unidos en el laboratorio de la bioquímica, Jennifer Doudna, Premio Nobel de Química en 2020.

El premio Cambridge se otorga cada año a un estudiante que ha llevado a cabo un proyecto de investigación sobresaliente durante el transcurso de su doctorado. El de Esaín podría llegar a cambiar los tratamientos para una enfermedad tan compleja como el cáncer. “Uno de nuestros mayores retos como científicos es encontrar una solución universal para el cáncer, porque cada paciente y cada persona tiene un perfil genético distinto”, ha reconocido en el programa Buenos Días de Aragón TV.

En la investigación que ha desarrollado durante sus cuatro años de doctorado en el Reino Unido ha afrontado el reto de dar con esa posible solución y ha encontrado una especie de interruptor que podría encender o apagar las células del cáncer. “Es como un interruptor, aunque también se podría expresar como un libro. Nuestro código genético es como el texto de ese libro y según los capítulos que se estén leyendo la historia puede cambiar. Hay capítulos que pueden tener errores tipográficos y eso puede provocar, en términos científicos, mutaciones que causan cáncer. Yo lo que he hecho ha sido doblar esas páginas, asegurarme que los capítulos que no se deberían leer no se lean, y de esta forma asegurarnos que la historia es coherente”, ha explicado.

De esta manera, se podría afrontar la enfermedad de una forma global y evitar la reproducción de los oncogenes. “Cambiando la estructura de los genes, en vez de intentar cambiar cada error tipográfico de este libro genético, se abre una nueva dirección a nivel terapéutico y de fármacos para encontrar la solución universal”, ha afirmado.

Una terapia que, apunta, también podría ser efectiva para otras enfermedades: "Estoy muy contenta de que esta nueva tecnología se pueda aplicar a enfermedades complejas como el cáncer y también a otras enfermedades raras con base genética. Casos para los que actualmente se han encontrado soluciones a nivel terapéutico".

Reconoce que este premio y su trabajo en Estados Unidos le hacen muy feliz después de cuatro años de investigación, "de entrega, sacrificio y noches en vela". "Verme entre los mejores ha sido increíble, me llena de orgullo y me hace muy feliz", ha subrayado.

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