
El molino de Troncedo, en Huesca, dejó de funcionar en los años 50 del siglo pasado. Ahora, 70 años después, vuelve a prensar las olivas para elaborar aceite. Se hace de manera tradicional. En él se forma la pasta que después se lleva al prensado. Un proceso en el que hoy pueden participar vecinos y turistas.
Seleccionan a mano las olivas para quitar las impurezas. Es el primer paso de la molienda tradicional del aceite. Después pasan al molino donde la yegua es la encargada de conseguir la pasta que después se lleva a la prensa.
Así se producía el aceite en el valle de la Fueva hasta mediados de los años 60, pero las bajas temperaturas congelaron los olivos y se paralizó la producción. Dos asociaciones de la zona trabajan ahora para rehabilitar los 22 molinos que tenía esta localidad oscense.
