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El K-pop crece en Aragón: ¿qué es y por qué interesa tanto a los jóvenes?

El fenómeno fan por la cultura de Corea del Sur se ha intensificado gracias a la película 'K-pop Demon Hunters' pero ya lleva varios años cultivándose en la comunidad

El K-pop atrae por su eclecticismo musical y su extravagancia estética. / Fotos facilitadas por las fuentes a Aragón TV
El K-pop atrae por su eclecticismo musical y su extravagancia estética. / Fotos facilitadas por las fuentes a Aragón TV

Seguro que la han escuchado en la radio, la televisión o de la boca de algún niño o niña de su familia. ‘Golden’ es un tema potente y energético en el que una voz femenina nos invita a la superación y la resiliencia por medio de agudos imposibles. Un himno que ha hecho historia al ser la primera canción coreana en obtener el Óscar a Mejor Canción Original.

Gracias a la película 'K-Pop Demon Hunters' ('Las guerreras K-pop', en su traducción española), la más vista en 2025 en la plataforma Netflix, es imposible no reconocer esta canción. "Una chica de mi trabajo me dijo hace poco: '¿Sabes esta canción que sale mucho en la radio? Pues el otro día vi una película y resulta que viene de ahí'". Esta anécdota la cuenta Patricia Iborra, una de las organizadoras del Bubble Mochi, el primer y único festival de K-pop y cultura coreana que se realiza en Aragón y que, a pesar de que esta fiebre parece nueva, lleva nada menos que 10 años celebrándose en Zaragoza. 

Aunque la mayoría del público general (sobre todo, padres y madres) ha necesitado ver esta película para saber qué es el K-pop, lo cierto es que durante los últimos años se ha hecho un hueco cada vez más notable en la Comunidad aragonesa. Bubble Mochi comenzó en 2016 como un encuentro de los jóvenes que iban a la casa de juventud del distrito Universidad a practicar coreografías de K-pop, con el objetivo de que "trabajaran juntos y limaran asperezas", según la Zona Joven. 

Su marca consiste en que los bailes se muestran pero no compiten. Han mantenido su decisión de ser un festival que fomenta la unión y no la competitividad. "No es un evento en el que se vean feos. Se respira ese buen ambiente de buen rollo", se enorgullecen desde el centro cívico. Con esta filosofía se consolidó un evento que ha crecido exponencialmente: "Empezamos siendo una tarde, luego subimos a un día entero y después, a todo el fin de semana". Lo que comenzó con tres grupos de baile ha alcanzado los 40 en su última edición, llegando a los 1.500 asistentes. La mayoría son de la capital aragonesa, pero hay participantes de otras provincias que vienen a residir a Zaragoza y encuentran su segunda familia en Bubble Mochi y la casa de juventud. 

Un espacio donde, entre otros, encuentran karaoke, talleres, cosplay y puestos donde comprar 'merchandising' hecho por fans y recaudar dinero para organizaciones benéficas. La media de edad se mueve entre los 16 y los 22 años, pero cada vez hay gente tanto más joven como más mayor atraída por el K-pop y también ha aumentado el número de público masculino. "Cuando empezamos el evento, los chicos solo bailaban bailes de chicos, ahora eso está cambiando, y también hay más grupos mixtos", explica Inés Abad, otra de las organizadoras.

Con este ‘boom’ de jóvenes interesados en el K-pop en Aragón, a muchos padres les surge la pregunta: ¿qué es exactamente?, ¿qué tiene de diferente? Se le llama comúnmente así a la música más popular y comercial llegada de Corea del Sur, pero lo cierto es que constituye una industria compleja que incluye entrenamientos maratonianos, marketing agresivo y una cultura donde el cantante es casi un dios, tema que la película K-pop Demon Hunters trata a través de canciones y colorido, pero que esconde más profundidad de lo que parece. 

El K-pop atrae por su eclecticismo musical y su extravagancia estética. Bebe de diversos géneros como el hip-hop, el pop, el R&B y, cada vez más, de una mezcla de Corea del Sur y Estados Unidos. "Antes los referentes eran la música que había en 2010. Los grupos de chicas imitaban a Beyoncé, las divas del pop, y los chicos eran muy de hip hop. Con raps, etcétera", explica Inés, y poco a poco se fueron creando una marca propia más ecléctica y experimental.

La fórmula del éxito 

El auge del K-pop en España ya es un hecho, pero, ¿puede hablarse de un 'movimiento K-pop' en Aragón, como lo hay en Madrid o Barcelona? "Yo diría que sí", dice Inés Abad, sobre todo "grupos que son mucho más activos en redes, que hacen bailes en la calle o se meten a clases de academia de baile porque las piden". 

Una de estas academias es Dance & Style, que ofrece este estilo de baile desde 2023. Comenzaron con alumnos a partir de 17 años. "Pero empezamos a notar que los padres apuntaban a niños y preadolescentes -cuenta Julieta Fedele, trabajadora de la academia-, así que en 2024 abrimos una clase de 8 a 16 años que se quedó sin plazas en un mes". El éxito de este estilo no hace más que aumentar y ahora cuentan con tres clases de edad abierta con unos 60 alumnos y dos clases infantiles con la misma cantidad. No quedan más plazas. 

Las coreografías hipersincronizadas y los looks extremadamente calculados son solo el principio de lo que esta industria ofrece, lo cual sorprende incluso a profesionales. "En cuanto me puse a investigar y ver videoclips, me llamó la atención y hablé con mis alumnas sobre el sobreexceso. Ellos viven el K-pop como su única vida: la coordinación, la técnica…, hay mucho trabajo detrás", detalla Carla Caballero, profesora de esta disciplina de baile. "Siempre digo que el K-pop, más allá de ser un estilo de baile, es una cultura", explica la bailarina. 

Carla ha notado cómo no solo la demanda de este tipo de baile ha aumentado, sino también la horquilla de edad: "Ahora tengo alumnos de entre 7 a 24 años". ¿Lo mejor? La energía que le ponen. Una energía que Carla define como "muy gratificante" como profesora: "Pongo una canción y se oyen gritos por la ilusión que les hace y la emoción con la que reciben las clases". En la fórmula de este éxito de masas influye mucho la gran cantidad de contenido que se genera para consumir, como, por ejemplo, vídeos de ensayo o desafíos de Tik Tok, que hacen al K-pop mucho más accesible. "Hay muchas más canciones y contenido, y podemos venir a ensayar", reconoce Patricia Iborra. 

En 2023 se agitaron los cimientos del Casco Histórico de Zaragoza y se plantó allí Rikka Pop, una de las dos tiendas especializadas en K-pop que vende, sobre todo, álbumes y productos relacionados con los artistas del momento. Como cuenta una de sus dueñas, Mª Gabriela Saiz, detectaron que había falta de comercios que ofrecieran esto en Zaragoza y se lanzaron a la aventura de emprender, sabiendo que es un nicho que crece muy rápido. Lo que más aprecian es la ilusión de su público, sobre todo menores, al encontrar una tienda que sacie sus intereses: "Estamos encantadas, nos alegra hacer feliz a fans como nosotras", dice. 

Ella opina que "en Aragón aún no se ve un gran movimiento por el K-pop", que "sigue siendo una plaza difícil" en comparación al crecimiento en otras ciudades de España. La opinión de que el K-pop quizá necesita un empujón, también la comparten desde la academia de baile. "Se ha globalizado muchísimo, creo que está entrando ya a todo el mundo, lo veo en el mundo del baile, siento que ya ha llegado a los bailarines de otras disciplinas", confiesa Carla. 

Con un futuro que augura aún más crecimiento, este año la cita del Bubble Mochi para amantes del K-pop en Aragón es el sábado 25 y el domingo 26 de abril, en el Centro Cívico Delicias de Zaragoza. Como reivindicación, desde la casa de juventud hacen hincapié en lo importante que es preservar esta clase de espacios. "Que no dejen morir los servicios públicos, sobre todo los centrados en los jóvenes. Son la puerta a la adultez de mucha juventud", reivindica Inés.

No solo el Bubble Mochi depende de estos espacios, también lo hacen las amistades que nacen aquí, el fomento de la actividad física y el camino hacia la madurez. Un tránsito que, como muestra el K-pop, se enriquece cada vez más por productos venidos de otros países y culturas. 

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