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Aragón

El historiador Julián Casanova se despide del mundo académico tras 40 años de docencia e investigación

Su última clase fue el 30 de abril y en este tiempo ha dirigido 37 tesis doctorales

El historiador Julián Casanova se despide del mundo académico tras cuatro décadas de docencia, divulgación y investigación. / Europa Press
El historiador Julián Casanova se despide del mundo académico tras cuatro décadas de docencia, divulgación y investigación. / Europa Press

Julián Casanova, Catedrático de Historia Contemporánea, dice adiós a su carrera como profesor universitario. Tras cuatro décadas dedicadas a la docencia, la divulgación y la investigación, el viernes pasado comunicaba el adiós a su carrera universitaria durante un homenaje en el Aula Magna de la Universidad de Zaragoza. Su última clase fue el 30 de abril y en este tiempo ha dirigido 37 tesis doctorales.

"Fue un homenaje muy emotivo", ha expresado el historiador en una entrevista en el programa Buenos días de Aragón TV. En él hizo balance de esos cuarenta años de trayectoria: "Han cambiado muchas cosas. Ha sido un continuo proceso de aprendizaje, que es lo que yo he entendido siempre de la enseñanza y la investigación. Yo he salido mucho fuera de España, he escrito muchos libros, pero me considero, sobre todo, un profesor. Un profesor que ha tratado de ofrecer lecturas críticas a los estudiantes y a la gente que me lee. He intentando transmitir a los estudiantes que sin pensamiento analítico, no hay posibilidad de avance académico e intelectual".

Casanova ha admitido que "es una vocación", pero ha recalcado que es, sobre todo, "una apuesta por generar investigaciones en torno a las víctimas y a los pasados más infames, esos que la gente quiere olvidar". En relación a ello ha mencionado una conocida frase del historiador británico Hobsbawm: "Los historiadores somos recordadores oficiales de lo que la gente quiere olvidar". Además, ha declarado que, aunque se retira del mundo académico, espera "tener salud para seguir haciendo lecturas críticas del mundo y ayudarlo a entenderlo mejor". "Dejo el mundo académico, pero espero seguir trabajando en libros, comunicando, difundiendo y aprendiendo", ha añadido.

El historiador Julián Casanova es un experto en la Guerra Civil española. / Europa Press
El historiador Julián Casanova es un experto en la Guerra Civil española. / Europa Press

El historiador Julián Casanova es un experto en la Guerra Civil española. / Europa Press

Su último trabajo, el cómic 'España partida en dos'

El cómic sobre la guerra civil española 'España partida en dos' ha sido el último trabajo de Casanova. "Es una breve historia de la guerra civil (se abre en una nueva ventana)que primero se publicó en forma de libro en inglés y ha sido traducido a idiomas como el español, el árabe o el turco", ha explicado. El historiador ha admitido que, aunque ha sido "difícil" transformarlo al formato de cómic, "ha valido la pena para llegar a las generaciones actuales". Respecto a esta última, ha hecho querido desmontar el discurso actual existente en torno a los jóvenes y la lectura: "No es que no lean, sino que leen de otra forma. En las personas mayores hay una especie de nostalgia siempre por un mundo que se ha perdido y ya nada corresponde igual. Creo que ese análisis no sirve de mucho. El análisis que sirve es saber por qué ahora se lee de forma diferente, saber qué es lo que se lee y, a partir de ahí, tratar de buscar la conexión y la empatía".

El catedrático ha explicado el proceso de conversión del cómico: "Lo que no se puede hacer nunca es saltar la barrera entre la verdad relativa -que es lo que defendemos los historiadores- y la ficción". También ha comentado el tema de que trata, la Guerra Civil española. "Es el gran tema de la Historia de España y de Europa del siglo XX, un tema internacional que divide memorias y proporciona muchos usos políticos. El reto valía la pena porque no estamos hablando de un tema cualquiera, sino del tema que marca la Historia del siglo XX en España".

En este proyecto  ha trabajado junto con su hijo, Miguel Casanova, quien realizó el guion cinematográfico. Las ilustraciones, por su parte, corresponden a Carles Esquembre.

Julián Casanova deja la docencia tras cuatro décadas dedicadas a ella. / Fernando Sánchez - Europa Press
Julián Casanova deja la docencia tras cuatro décadas dedicadas a ella. / Fernando Sánchez - Europa Press

Julián Casanova deja la docencia tras cuatro décadas dedicadas a ella. / Fernando Sánchez - Europa Press

"Cuestión de democracia"

Respecto a la memoria democrática, Casanova ha confesado que "ha costado mucho investigarla". "Al principio había dificultades. Hemos logrado hacerlo y compararlo con otros países. Hemos logrado que equipos de investigación internacionales trabajen en todos estos temas, que las víctimas no estén ocultas, que tengan voz, que sean de carne y hueso aunque estén en los cementerios. En los últimos años, el gran reto ha sido darles dignidad y políticas de retribución a las personas que ni siquiera tuvieron un registro de defunciones". A este respecto ha añadido que "hay mucha gente que no entiende que puedes pensar lo que quieras de Historia, de Franco, de la guerra, de tus memorias familiares, propaganda o las ideologías, pero el tema de las víctimas que todavía no se han rescatado del anonimato es una cuestión de democracia, no debería generar ningún debate político".

Casanova también ha hablado de la crispación y tensión actual respecto a ese tema. "Hay elementos muy preocupantes de los que se puede llamar la quiebra de valores que se consideraban sólidos, pero no solo en temas de convivencia, sino en los grandes logros que la democracia había establecido en las últimas décadas del siglo XX, principalmente en cuanto a reparto de beneficios y políticas fiscales para favorecer a las clases más desposeídas. Hay una tendencia democrática que ya no tiene en cuenta todo esto. Y el punto fundamental es que esa democracia consolidada en la segunda mitad del siglo XX fue muy fuerte porque viene de una época infame, de millones de muertos, de políticas exterminio y holocausto. La democracia salió fortalecida porque echó la vista atrás y, al ver las grietas que había generado la lucha de clases, los conflictos nacionales, los conflictos religiosos y étnicos, se consolidó. Y en los últimos años también hay una oleada internacional que la está poniendo en duda".

En este sentido, ha asegurado que el papel del historiador juega un papel fundamental: "Debemos enseñarle a la gente dónde estás las rimas, es decir, esos ecos que nos vienen del pasado y que la gente no suele atender. Nada se va a repetir de la misma forma, pero tenemos puntos de preocupación. Es verdad que en Europa hay un mecanismo de monopolio de la violencia por parte de los medios legales del estado que, por ahora, evitan males mayores. Pero estamos viendo, por ejemplo, en países de Latinoamérica como Colombia, aparecer de nuevo cosas que yo vi en los años 90 de terrorismo, guerrillas, violencia que nunca pensé que volvería a ver. Están volviendo muchas de esas cosas porque los medios de coerción no los tiene el estado, sino que hay mundo paramilitar y terrorista con mucho poder. Europa está libre por ahora, pero esto hay que vigilarlo muchísimo".

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