El deterioro de la estructura mantiene cerradas 11 iglesias en Aragón
La falta de financiación y de profesionales especializados dificulta la restauración de iglesias y ermitas históricas, con un coste medio de 100.000 euros por templo

Las diócesis aragonesas dedican cada año el 25 % de su presupuesto al mantenimiento de su patrimonio histórico, una inversión que, sin embargo, no es suficiente para afrontar el deterioro de numerosos templos. En Aragón hay actualmente 11 iglesias cerradas al culto por el mal estado de su estructura, seis de ellas en la provincia de Teruel, donde las humedades, grietas y desprendimientos suponen un riesgo para fieles y vecinos.
La restauración y conservación de iglesias y ermitas construidas hace siglos implica intervenciones complejas y costosas, agravadas por la escasez de profesionales especializados. Según la diócesis, el coste medio para rehabilitar una iglesia ronda los 100.000 euros.
Uno de los casos es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Muniesa, un templo del siglo XVI cuyos graves daños por humedades apenas son visibles desde el exterior. El Gobierno de Aragón intervendrá en el edificio gracias al convenio suscrito entre el Obispado, la Diputación Provincial de Teruel y la Fundación Ibercaja, que permitirá reparar un agujero en la cubierta por el que se filtra el agua.
La restauración ya recibió una inversión de 259.000 euros procedentes del Fondo de Inversiones de Teruel en 2023. El alcalde de Muniesa, José Luis Iranzo, destaca el valor patrimonial del edificio: "Es monumento nacional la iglesia y la torre es patrimonio de la UNESCO, entonces creo que es algo que hay que conservarlo".
También permanece cerrada desde febrero la iglesia de San Juan Bautista, en El Poyo del Cid. El deterioro de las vigas obliga a sustituir por completo el tejado, una actuación cuyo coste podría alcanzar los 300.000 euros, según la diócesis. Mientras tanto, las celebraciones religiosas se trasladan a un local cedido por el Obispado.
Los vecinos recuerdan el impacto que supuso el cierre del templo. "Nos cayó como un jarro de agua fría cuando vimos cómo estaba la estructura", explica una vecina y otra explica el esfuerzo que se está haciendo: "Las mujeres de la Asociación de El Poyo lo han adecuado perfectamente para poderse ofrecer culto". Además, muestran su disposición a colaborar: "Procuraremos ayudar las asociaciones y el que pueda para poder arreglarla".
La Diócesis de Teruel gestiona cerca de 300 templos. De ellos, seis permanecen completamente cerrados, otros seis tienen zonas restringidas y otros cuatro están siendo evaluados por posibles problemas estructurales.En 2025, el Obispado, la Diputación Provincial de Teruel y la Fundación Ibercaja acordaron destinar 450.000 euros a actuaciones en 12 iglesias. Aún así, la financiación sigue siendo insuficiente para cubrir todas las necesidades.
El ecónomo de la Diócesis de Teruel y Albarracín, Luis Muñoz, asegura que continúan buscando nuevas vías de financiación. "Lo que estamos haciendo y hemos hecho ahora, recientemente, es instar, pedir al Gobierno de Aragón que, con cargo al FITE o con cargo a los Fondos de Transición Justa, se puedan incluir obras más importantes".
Para decidir el orden de las actuaciones, la diócesis prioriza el riesgo para los feligreses, la frecuencia de .uso de cada templo, la implicación económica de los ayuntamientos y el valor patrimonial de los edificios.
