
Cumple 23 años, aunque su origen se remonta a mediados de la década de los años 60 del siglo pasado. El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) cubre nuevos campos de investigación y potencia la innovación tecnológica en los sectores de agroalimentación, sistemas forestales y medioambiente. Su directora gerente, Pilar Errea, en el cargo desde el pasado mes de octubre, ha recordado en el programa 'Buenos Días' de Aragón TV que este centro "aporta un valor incalculable, que no se percibe directamente, pero que permite disponer de 150 contratos con el sector".
La mejor manera de describir cuál es la actividad concreta a la que se dedican en el CITA la proporciona la propia Errea: "Detrás de todo lo que se ve en un estand de comida en un supermercado, por ejemplo, hay un trabajo de investigación para que el producto en cuestión sea más saludable, provenga de las mejores razas de animales, etc.". El principal beneficiado es el sector primario, que echa mano del CITA para emprender investigaciones que pongan coto a plagas o que permitan una mejor gestión de las sequías; en definitiva, todo lo que permita optimizar el sector.
Como centro de investigación, el CITA se posiciona entre los cuatro primeros a nivel nacional y de gran reconocimiento a nivel europeo. Detrás está un capital humano "imprescindible" que, sin embargo, se lamenta Errea, no dispone de un "reconocimiento de carrera científica". Es algo que ha provocado que en estas dos décadas "mucha gente se haya marchado en busca de mejores condiciones". "Es un talento de aquí, formado aquí, y que potenciaría las políticas y las investigaciones que se llevan a cabo en el sector", recuerda esta profesional.
Cita en Nueva Zelanda
Esa ventana al exterior del trabajo que se realiza en el centro de investigación tiene entre el 19 y el 24 de enero una cita en Nueva Zelanda. Allí se va a presentar la comunicación oral 'Resultados preliminares en la Península Ibérica de Pilowred®: un nuevo portainjerto resistente a nematodos que confiere bajo vigor'. Detrás hay un trabajo en el que se ha buscado una mejora genética, con adaptaciones, por ejemplo, a los nuevos suelos, y que sirven en cultivos como el del almendro.
