El calor como enemigo: edad, salud y falta de recursos aumentan el riesgo por altas temperaturas
Personas en riesgo de exclusión, sin hogar, enfermos crónicos o ancianos y bebés sufren más los efectos del calor

En días de calor suele aliviar pensar que, lo antes posible, disfrutaremos de los efectos del aire acondicionado o nos protegeremos de las horas puntas de sol en un lugar fresco. Las casas suelen ser, en muchos casos, refugios climáticos. Pero no todas. Según la última encuesta del INE una de cada cinco personas en España no puede mantener una temperatura adecuada en su casa.
Lo saben bien desde entidades sociales como Cruz Roja que tienen en marcha un programa para combatir esta realidad, 'Moviéndonos por el Ahorro Doméstico'. Con él trabajan con la pobreza energética de los hogares dotándolos de herramientas para ahorrar agua y energía. "Hay muchas personas en riesgo de exclusión que, si no tienen para comer, mucho menos para comprarse un ventilador", indica la técnico del área de Salud de Cruz Roja en Aragón, Clara Gracia. "También personas mayores que viven en casas más antiguas sin aire acondicionado instalado. Para ellos, el ventilador es un gasto extra que no todos se pueden permitir", añade.

Otro programa complementario de esta entidad es 'Agendas de ola de calor' en el que, a través de llamadas telefónicas a sus usuarios, pueden conocer más de cerca sus necesidades. "Es un trabajo que realizan los voluntarios y con el que podemos conocer sus problemas. Por ejemplo, que al ser verano se haya quedado sin trabajo, por lo que se les ofrece cursos de formación. También ayuda en el pago de suministros, casas mal acondicionadas, etc.", señala la técnico.
Cuando vives en la calle
Las dificultades ante olas de calor y temperaturas extremas se acentúan entre el colectivo de personas sin hogar. "Las horas del mediodía y las de la tarde son peligrosas para ellos. Por eso, desde Cruz Roja intentamos cubrir algunas de sus necesidades con el reparto de agua, café, bocadillos y crema solar", indica Clara Gracia.

En total, se espera repartir en Aragón 800 botes de crema solar. No es lo único que reparten en la calle. Este verano también han entregado agua y abanicos al público en general. Junto a los abanicos, un tríptico con consejos sobre cómo actuar frente al calor. Su objetivo es llegar al máximo número de personas posible.
Aclimatar los hospitales
Ante el aumento de las temperaturas, el Hospital San Juan de Dios (HSJD) de Zaragoza ha puesto en marcha una serie de medidas, como la reorganización y aumento de camas, la adaptación de varias unidades del centro y la actualización de protocolos. “Hemos realizado una reevaluación de la capacidad hospitalaria y, en previsión del posible incremento de ingresos por patologías relacionadas con el calor, se ha decidido incrementar el número de camas disponibles en nuestra unidad de agudos”, explica el doctor José Luis Bonafonte, responsable de la unidad de Geriatría del Hospital.
Esta reestructuración permitirá una respuesta rápida y eficiente ante cualquier eventualidad o sobrecarga de los servicios de urgencias hospitalarias de los grandes hospitales de la ciudad.
Se han actualizado también los protocolos de actuación para el manejo de golpes de calor, deshidratación y exacerbaciones de enfermedades crónicas. El personal médico y de enfermería está preparado para identificar y tratar de manera temprana estos casos, minimizando así el riesgo de complicaciones.
Concha Ortiz, Geriatra del HSJD de Zaragoza recalca que existen las primeras señales de alarma, "a veces difíciles de diferenciar sobre todo en el paciente geriátrico con deterioro cognitivo, porque se enmascaran con otras patologías que provocan fiebre o alteraciones de conducta. "Si el mayor refiere tener sed, es que existe ya deshidratación”, advierte. La doctora recuerda que los mayores son muy vulnerables ante las altas temperaturas y se debe estar alerta.
No todas las personas sienten el calor de la misma forma ni tampoco a todas les afecta por igual. Por eso, durante el verano, los expertos advierten que es necesario extremar las precauciones especialmente con bebés y ancianos. "Son colectivos que no son tan conscientes del calor ni tienen nunca sensación de sed, por lo que se deshidratan más fácilmente. Un consejo sería hacerles un botellín individual para controlar día a día lo que van bebiendo", asegura el vicepresidente de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, Luis Miguel García.
Además, el calor puede provocar reacciones en cascada y descompensa otras enfermedades ya existentes. "Pero el debut, el que tiró la primera ficha fue el calor", indica García.


