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El Bajo Aragón y Zaragoza ultiman los preparativos para una Semana Santa que ya se empieza a sentir

En Calanda, las mercerías llevan meses confeccionando las túnicas que llevarán los cofrades. Confeccionan de más para los encargos de última hora. Los talleres de instrumentos intensifican su actividad: llegan a reparar unos 30 tambores y bombos al día

Los preparativos de Semana Santa, a pleno rendimiento en el Bajo Aragón./ Aragón TV
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Aunque la Semana Santa aún no ha comenzado, en el Bajo Aragón ya se percibe el ambiente de las celebraciones. Talleres, tiendas especializadas y alojamientos viven estos días un aumento de actividad mientras se preparan para los días centrales en los nueve municipios de la Ruta del Tambor y Bombo.

En Calanda, la mercería Chuni lleva meses confeccionando túnicas para los cofrades. Su propietaria, María Asunción Félez, explica que la preparación empieza mucho antes de que llegue la Cuaresma. "Empezamos a confeccionar en noviembre o así" y en mayor cantidad de lo que ya tienen vendido porque la experiencia les dice que siempre hay quienes necesitan tallas especiales o quienes hacen encargos que surgen a última hora.

La actividad también se intensifica en los talleres de instrumentos. Durante la Cuaresma, el negocio de José Antonio Plana vive su temporada más fuerte. En estas semanas llegan a reparar entre 20 y 30 tambores y bombos al día, además de quienes deciden estrenar instrumento. Según explica el propio Plana, el clima influye en el estado de los materiales. "Cuando hace calor todo se rompe más, tanto el plástico como la piel. Este año ha habido mucha humedad y las pieles se están rompiendo menos", apunta.

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Los talleres llegan a reparar hasta 30 bombos y tambores al día./ Aragón TV

Mientras tanto, el sector hotelero comienza a notar el tirón de la tradición. En Alcañiz, las reservas avanzan progresivamente, aunque la ocupación suele completarse en los últimos días. El director del Hotel Ciudad de Alcañiz, David Salvador Román, indica que actualmente rondan el 50 % de ocupación, pero confía en que las reservas de última hora llenen el establecimiento, como ya ocurrió en años anteriores.

Son señales de la intensidad con las que se vive la Semana Santa en el Bajo Aragón, donde el sonido de tambores y bombos se convierte en el protagonista de unas celebraciones que no solo se ven, sino que también se escuchan y se sienten.

Zaragoza se prepara para recibir a miles de cofrades

Los preparativos también se multiplican en Zaragoza, donde la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, moviliza a miles de cofrades. En estos días previos, las cofradías revisan túnicas, capirotes e instrumentos para que todo esté listo antes del inicio de las procesiones.

En algunas casas, los preparativos comienzan mucho antes. Es el caso de la familia Martín Casanova, vinculada desde hace generaciones a la cofradía de las Siete Palabras. Revisar y preparar todos los hábitos y complementos supone una larga lista de tareas: lavar túnicas, comprobar cíngulos, medallas o galas para los tambores. Si falta alguna pieza, muchos cofrades acuden a las tiendas especializadas del centro de la ciudad para completar el atuendo.

Las familias zaragozanas preparan cada detalle. / Aragón TV

El trabajo también se extiende a los ensayos. En algunas cofradías comienzan incluso en septiembre para garantizar la coordinación de los grupos. Además del toque de los instrumentos, se practican aspectos como la formación y los cambios de anchura en las calles durante las procesiones.

Solo una de estas cofradías sacará a la calle más de 400 instrumentos, muestra de la magnitud de una celebración que en Zaragoza y en el Bajo Aragón se vive con especial intensidad.

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