
En Aragón hay 44.300 personas en edad laboral con algún tipo de discapacidad, un 16% más que hace una década, pero solo un 37% está trabajando o buscando un empleo. El resto, el 63%, son población inactiva, es decir, no tienen un puesto, pero tampoco lo persiguen.
En España, las cifras se repiten: de los casi dos millones de personas con discapacidad en edad de trabajar, solo se encuentran dentro de la población activa el 35%. Desde la fundación ONCE apuntan a que ahora el reto es ampliar ese porcentaje, aunque advierten de que no es sencillo. Además, Luis Enrique Quifez, responsable de Estrategia de Datos en Fundación ONCE/Inserta Empleo y coordinador del Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo en España, comenta que, estos perfiles "están especialmente concentrados en los puestos de baja cualificación". "Hasta el 44% acaban desarrollando este tipo de ocupaciones", asegura.
"La discapacidad que más ha crecido ha sido la psicosocial, es decir, aquella relacionada con los problemas de salud mental, que se ha incrementado más de un 23%. En el caso de Aragón, se sitúa entre el 14% y el 15%", explica Quifez, quien añade que, a pesar de que la contratación de personas con discapacidad en la Comunidad ha crecido un 50% en los últimos diez años, se trata mayoritariamente de hombres, por lo que "la paridad sigue estando lejos".
El coordinador del observatorio asegura que las personas con discapacidad intelectual tienen menos paro y mejores condiciones que hace una década, pero incide en que todavía hay cuestiones a mejorar, y apuesta por un cambio de mentalidad y por el fomento del talento de este colectivo.
"En Aragón, de los 6.072 contratos que se suscribieron en 2023 a personas con discapacidad, un 31% fueron indefinidos", apunta el experto, y agrega que, en materia salarial, los sueldos, lejos de mejorar, han empeorado. "Apenas crecen en 991 euros frente a los más de 3.100 euros de las personas sin discapacidad. Eso significa que la brecha salarial entre ambas poblaciones ha crecido más de siete puntos, situándose en el 17,2%", afirma.
Plantillas diversas
"Cada persona tiene unas habilidades, unas capacidades, y de lo que se tiene que tratar es de que se desarrollen. Existe una normalidad para cada persona", sentencia Luis Castellanos, quien, desde hace seis años, tiene reconocido un 34% de discapacidad porque le implantaron un desfibrilador para detener los latidos irregulares. Trabaja en Endesa desde hace siete meses, y no es el único.
Desde Ecointegral, Esther Ariza, coordinadora de los contratos BT/MT en Aragón, asegura que buscan talento "allí donde se encuentra". "Cuando hacemos la entrevista no sabemos si la persona viene de Fundación ONCE o de Inserta. Elegimos el perfil que mejor se adapte al puesto de trabajo sin ningún sesgo", asevera Ariza.
Para ella, la diversidad enriquece y completa las plantillas. "Yo creo que aporta muchísimo. Hace que haya muchas ideas y muy diferentes de cara a la resolución de los problemas del día a día. Los equipos se hacen mucho más creativos", manifiesta Ariza, y concluye: "Por lo general, estamos acostumbrados a vivir en una burbuja y nos rodeamos de gente de un perfil similar. Cuando trabajamos con gente diferente entendemos y empatizamos más y parte de esa tolerancia y empatía, la llevamos también a nuestras vidas".
