
Es una de las realidades del siglo XXI, la longevidad de las personas va en aumento a cada año que pasa. Si en el 2002 no existía un recuento estadístico de los aragoneses mayores de 100 años, en la actualidad la cifra alcanza los 631. Según el Instituto Aragonés de Estadística, el índice de envejecimiento en la Comunidad es del 123 %, es decir hay 123 personas en edad de jubilación por cada 100 menores de 20 años. Desde principios de siglo, explican los demógrafos, cada década que pasa suma tres años a la esperanza de vida. El de los mayores es un nicho con un poder adquisitivo alto y representan una quinta parte del PIB del país.
'Envejeces como vives' es un mensaje que cada vez cala más entre los mayores, porque está demostrado que el movimiento mejora la calidad de vida. Empresas como el Grupo ADF comercializan un invento aragonés que ha resultado ser muy interesante para mayores con una peor movilidad. "Cualquier persona que no tenga movilidad o padezca alzhéimer, diabetes, etc. Cualquier tipo de necesidades de estas son nuestros potenciales clientes", asegura Antonio Marzo. El producto es 'Happy Legs', una máquina que permite andar estando sentado. "Que te lo puedan adaptar al sitio donde estás sentado sin tener que moverte es una ventaja y un punto de motivación para que lo utilicen", dice Cinthia Gracia, directora de la residencia de mayores Albertia El Moreral. Este es un ejemplo claro de identificación de necesidades y la posible apertura del mercado.
El 20 % de los aragoneses tiene más de 65 años
La longevidad se muestra así como un motor económico relevante. El CSIC recuerda que esos tres años de vida extra por década que se vienen sumando a la esperanza de vida desde principios de siglo equivale a "seis horas al día". El envejecimiento es un fenómeno global, que en Aragón se manifiesta en que una quinta parte de la sociedad supera los 65 años, la población con el poder adquisitivo más alto entre los grupos de edad.
La 'silver economy', apuntan desde el CSIC, es un incentivo difícil de obviar para las empresas. "Este cambio demográfico, también para la economía, no tiene porque ser un peligro", dice la científica Lola Puga. Ocio, viajes y hostelería copan el gasto cuando la salud acompaña y, a partir de los 75 años, van dejando espacio a los cuidados y la salud. Todos estos sectores todavía tienen mucho margen de crecimiento como motor económico.
