
Más de 100.000 aragoneses padecen diabetes, según Sanidad. Eso se traduce en que siete de cada 10 personas padece esta enfermedad. Este jueves es el Día Mundial de la Diabetes, que busca llamar la atención sobre esta patología, sobre todo para dar a conocer sus síntomas y diagnosticarla cuanto antes.
"La diabetes es una enfermedad de alteración del metabolismo de la glucosa por un fallo de la insulina, que no actúa adecuadamente", ha explicado este jueves en el programa Buenos Días de Aragón TV el Endocrino y presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Javier ACHA.
Entre los síntomas más comunes y llamativos de la enfermedad está la sed excesiva, cansancio, perdida de peso y mayor frecuencia al orinar. A largo plazo, la presencia de esta patología tiene complicaciones serias: "Puede derivar en microangiopatías, problemas de visión, riñón y alteraciones en las arterias de nervios y grandes vasos. También pueden derivar en accidentes cerebrovasculares, cardiacos e, incluso, amputación en las piernas".
Además, hay varios tipos de diabetes, siendo la más común la tipo 2 de resistencia a la insulina. También existe la tipo 1, menos habitual, que es de tipo autoinmune y produce anticuerpos que eliminan a las células encargadas de generar esa insulina. Por último, existe un tercer tipo de carácter temporal y que padecen algunas mujeres durante el embarazo, es la diabetes gestacional.
A partir de los 55 años es recomendable realizarse chequeos periódicos para descartar la presencia de diabetes, así como llevar un estilo de vida saludable, ya que factores como la obesidad, el sedentarismo y la hipertensión puede agravarla. Además, tiene un componente genético importante. "Cada vez ingerimos más calorías y hacemos menos deporte, eso quiere decir que la presencia de esta enfermedad va a aumentar en los próximos años, seguro", ha augurado el especialista.
Un ejemplo de convivencia con la diabetes tipo 2 es el de María García, una turiasonense de 37 años que vive con esta enfermedad desde los 11 años y desde hace ocho comparte su día a día con Lana, una perra de asistencia médica que le ayuda a conocer cuándo tiene un pico de hiper o hipoglucemia.
"Me salva la vida. Yo no noto cuando tengo una bajada o subida. Me pasan desapercibidas porque no me encuentro mal ni me mareo. Por eso, ella me avisa. Primero, se sacude varias veces, luego estornuda, se sienta, me mira fijamente y hace un ladrido seco", ha comentado García, que asegura que desde que tiene a Lana ya no tiene miedo a dormir por si no se entera de un cambio en su glucemia.
"No suple al sensor, pero me ayuda a poner remedio y, sobre todo, me da tiempo para poder actuar", ha subrayado.
