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Aragón

Corbalán siembra 50 hectáreas de pino para combatir los efectos del incendio de 2024

En las labores de extinción fue necesario un amplio dispositivo de bomberos y también la colaboración del equipo de expertos en explosivos de la Guardia Civil debido a la existencia de bombas sin explotar de la guerra

Corbalán se recupera del fuego que arrasó 240 hectáreas en 2024. / Aragón TV
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El fuego iniciado el 11 de agosto de 2024 en la localidad turolense de Corbalán arrasó 240 hectáreas de pino y sabina(se abre en una nueva ventana). En las labores de extinción trabajó un amplio dispositivo de bomberos y también la colaboración del equipo de expertos en explosivos de la Guardia Civil, debido a la existencia de bombas sin explotar de la Guerra Civil. Un año después, el municipio se recupera de los efectos de las llamas, pero no olvida las imágenes que dejó el incendio.

Desde entonces, se han llevado a cabo labores de tala y recogida de madera para evitar la propagación de plagas y, a la vez, aprovechar su valor comercial. En total, se han recogido unas 6.000 toneladas y esta primavera se han sembrado unas 50 hectáreas de pino. "Se compraron unos 60 kilos de Pinus nigra y se ha estado haciendo un semillado, a ver si responde con las lluvias", cuenta Paco Miedes, ingeniero técnico de Medio Ambiente de Teruel.

Se trata de una práctica peculiar, hecha para preservar la especie arbórea de la zona. "Hay especies como el pino nigra y la sabina albar que están poco acostumbradas o adaptadas a los incendios y su regeneración suele ser complicada o compleja", explica Miedes. 

No ha ocurrido lo mismo en las 150 hectáreas quemadas en Pueyo de Araguás(se abre en una nueva ventana). Allí se ha mantenido el protocolo tras el paso de las llamas, dejando que el suelo se regenere de forma natural. "Las especies adaptadas al fuego, como el pino carrasco, regeneran a partir de un banco de semillas que, tras el paso del fuego ya está en el suelo, o se cae al cortar el arbolado", señala Félix Jiménez, ingeniero de montes del Gobierno de Aragón.

Ahora trabajan en asegurar la zona para recuperar el ecosistema de estas masas forestales. "Es un suelo que tiene bastante tendencia a erosionarse, entonces, decidimos, en aquellas zonas con más de un 55 % de pendiente, no actuar", aclara Jiménez.

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