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Aragón

Condenado a ocho meses de prisión por matar de un disparo a tres de sus perros de caza en Teruel

Los agentes del Seprona descubrieron los cadáveres en el transcurro de una inspección a la perrera del investigado, que no tenía licencia de actividad y la mitad de los 73 perros no tenían documentación ni vacunas

Perro de caza junto a un agente de la Guardia Civil. / Guardia Civil Teruel
Perro de caza junto a un agente de la Guardia Civil. / Guardia Civil Teruel

Agentes del Seprona de la Guardia Civil de Teruel investigan a una persona como presunta autora de un delito contra los animales, tras dar muerte a tres perros pertenecientes a una rehala de caza en el barrio de San Blas (Teruel), que guardaba en un perrera sin licencia de actividad. El presunto autor ha sido condenado a ocho meses de prisión, a la privación del derecho de tenencia de armas, así como para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y tenencia de los mismos por un tiempo de 16 meses 

Las investigaciones comenzaron en el mes de marzo, cuando los agentes del Seprona de la Comandancia de Teruel, en el transcurso de una inspección realizada en unas perreras, descubrieron los cadáveres de tres perros de raza podenco. El dueño de los animales manifestó a los guardias civiles que los había matado de un disparo, alegando que los animales presentaban heridas que se habrían infligido con motivo de la actividad de caza.

Cabe destacar que el responsable de la rehala, prescindió de emplear los servicios veterinarios para tratar a los animales de las heridas que tenían, y llegado el caso y siendo necesario del sacrificio de los mismos, prescindió también de la aplicación de los procedimientos previstos en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales y la Ley 11/2003 de protección animal de Aragón. Estos procedimientos establecen que, en todo caso, el sacrificio debería efectuarse por facultativos veterinarios o bajo su directa supervisión, empleando métodos autorizados y que provoquen el mínimo sufrimiento posible.

Las instalaciones, que carecían de licencia de actividad, así como de núcleo zoológico, albergaban 73 perros de los que más de la mitad carecían de microchip, documentación sanitaria y vacunas.

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