Comienzan las obras en el último tramo de la autovía Huesca-Jaca, entre Sabiñánigo y Lanave
Son 8,7 kilómetros que suponen un cuello de botella entre los dos tramos de autovía ya finalizados y en servicio. La previsión es que la autovía esté finalizada en cinco años

Los trabajos del último tramo, entre Lanave y Sabiñánigo, de la autovía A-23 entre Huesca y Jaca ya han comenzado. Son 8,7 kilómetros de carretera que tienen un plazo de ejecución de cinco años. Actualmente, esta vía supone un cuello de botella entre los dos tramos de autovía que ya están en servicio.
La obra cuenta con una inversión de 102,4 millones de euros y, junto al tramo Sabiñánigo Este-Sabiñánigo Oeste, actualmente en construcción, permitirá concluir el proyecto de la Autovía Mudéjar, que unirá Sagunto (Valencia) con Jaca, evitando así los atascos que se producen en la N-330 entre Lanave y Sabiñánigo, sobre todo los puentes y fines de semana al ser una de las principales vías de acceso al Pirineo.
El contrato de los trabajos se formalizó el pasado mes de agosto e incluye la construcción de cinco viaductos: dos sobre el río Gállego, otros dos sobre el canal de Jabarrella y uno sobre el barranco de Fanlo. El proyecto contempla también la ejecución de un nuevo enlace en Ipiés y de un semienlace en Sabiñánigo Sur al final del tramo, además de varias actuaciones de integración ambiental, con varios pasos de fauna o la restauración de zonas afectadas por las obras. La actual carretera N-330 quedará como vía de servicio durante todo el tramo.
