Cientos de pasajeros se quedan en tierra tras la cancelación de dos vuelos de Wizz Air de Zaragoza a Rumanía
El pasado jueves la compañía de bajo coste húngara canceló un vuelo con destino a Cluj-Napoca y este martes ha vuelto a suspenderlo. Los pasajeros denuncian que nadie les ha ofrecido una explicación

“Nos han cancelado el vuelo y nos dicen que cada uno se busque la vida”. Este es el resumen que ha hecho este martes por la noche desde el Aeropuerto de Zaragoza una de las afectadas por la cancelación del último vuelo de Wizz Air con destino a la ciudad rumana de Cluj-Napoca. Toda su familia se había trasladado desde Bilbao hasta la capital aragonesa para coger este vuelo y, ya en el aeropuerto, les informaron de que se había suspendido. En total, 180 pasajeros se quedaron en tierra por segunda vez en menos de una semana, ya que el pasado jueves, 18 de julio, el mismo vuelo de esta compañía húngara de bajo coste también se canceló.
Decenas de personas pedían explicaciones este martes al personal de Aena, a los trabajadores que se encargan del embarque e incluso a la Guardia Civil, con algunos momentos de tensión, pero nadie les podía ofrecer una respuesta. Simplemente les han notificado que el vuelo entre Zaragoza y Cluj-Napoca, que debía salir a las 20:45 de la tarde, se había cancelado.
“Es la segunda cancelación de Wizz Air, no podemos contactar con nadie, nadie sabe nada y no puede ser. Nos hemos enterado por un mensaje”, explicaba una de las pasajeras que también se vio afectada por la cancelación del pasado jueves. “La compañía no tiene ninguna persona que dé la cara. Nos está costando dinero”, añadía.
Wizz Air no cuenta con personal propio en el Aeropuerto de Zaragoza y en su web solo tiene un correo electrónico, del que tampoco Aragón Noticias ha recibido ninguna respuesta al preguntar a la compañía por lo sucedido.
Aldolfo Gómez y Lucía Serban son otra familia que se habían desplazado desde Navarra con sus hijas para coger el avión. “Pierdo el vuelo que me costó 600 euros, el tiempo y el viaje, y no tengo ninguna explicación. Nos han dejado tirados a nosotros y a otras 200 personas. Hemos perdido las vacaciones, otros tenían que ir a funerales, a reunirse con su familia, etc.”, lamentan.
Aseguran que las soluciones que se ofrecen, ya sea el reembolso del billete o reubicarles en otros vuelos, no les compensan. Primero, porque al reservar el viaje con antelación el coste de comprar otro vuelo de última hora es mucho mayor; y segundo, porque hay muchas personas en sus mismas circunstancias y nadie les asegura que vayan a tener huecos libres en otros aviones.
De momento, lo único seguro es que han tenido que anular sus planes y pensar otras opciones. Muchos advierten de que, además de poner una reclamación, van a denunciar a la compañía para que se haga cargo de todos los perjuicios que les han ocasionado.
