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Aragón

Casi 2.800 ucranianos han pedido ya protección temporal en Aragón

El 60% de los refugiados que han llegado a la Comunidad se han instalado en zonas rurales, donde encuentran oportunidades de trabajo pero también dificultades para acceder a una vivienda

Un grupo de refugiados ucranianos en Torres de Albarracín.
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Desde que comenzó la guerra en Ucrania, Aragón se ha convertido en el nuevo hogar de miles de refugiados ucranianos. Casi 2.800 han pedido ya protección temporal en la Comunidad, según las cifras que maneja la ONG Accem Aragón. El 60% de los que han llegado se ha instalado en zonas rurales, donde encuentran oportunidades de trabajo pero también dificultades para acceder a una vivienda. 

Los principales sectores en los que han encontrado empleo algunos de los 2.000 ucranianos adultos que han solicitado protección temporal en Aragón son hostelería, servicios, oficinas y logística. Y sobre todo, lo han hecho en pequeñas localidades, donde también han hallado dificultades, como confirma Julia Ortega, delegada de Accem en Aragón: "En las zonas rurales no hay vivienda en alquiler rehabilitada. Suelen ser segundas residencias que no salen al mercado y que imposibilitan el crecimiento de esos pueblos, aunque haya oferta de trabajo y mano de obra disponible". 

Marzo y abril fueron los meses en los que se registraron más llegadas de ucranianos a la Comunidad. Algunas asociaciones trabajan en coordinación con las administraciones públicas para su integración. Rosa Serrano, delegada del Gobierno en Aragón, ha destacado la "importante labor" que llevan a cabo todas ellas para facilitar la estancia de los refugiados. 

Cuatro familias en Torres de Albarracín

Es el caso de las localidad turolense de Torres de Albarracín, donde llegaron 15 ucranianos. Instituciones y vecinos se han implicado activamente en su integración. Se trata de cuatro familias que, poco a poco, han construido una nueva vida, ya que la suya la dejaron en Kiev. Estas han contado a las cámaras de Aragón TV que a través de una oenegé han conseguido un hogar, además de trabajo y los más pequeños se han incorporado a los estudios. 

Desde la comarca y el Ayuntamiento de la localidad consideran que el empleo es clave para normalizar su situación, y señalan que algunos de ellos trabajan ya en empresas locales o en un taller de empleo. "Venían de una guerra, una situación muy complicada, lo que querían era rutina. Nos demandaban trabajar, y en ello estamos, buscando trabajo para todos", manifiesta Raquel González, psicóloga en la comarca Sierra de Albarracín. 

Todos ellos ponen cara y voz al drama de los desplazados por los conflictos bélicos, pero también son nuevos vecinos en una pueblo que apenas supera el centenar de habitantes, por lo que son muy bienvenidos.   

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