
Más de 30.000 personas se han rendido este sábado ante la voz y el alma de Enrique Bunbury, el hijo ilustre de Zaragoza, que ha ofrecido un concierto único en la capital aragonesa que despide el actual estadio de La Romareda y permanecerá en el recuerdo de todos los asistentes.
El cantante aragonés, que ha dejado huella en la industria musical con una carrera de décadas, ha cautivado a los miles de espectadores, que han llegado a la ciudad desde diferentes puntos de España y países como México, Honduras, Colombia o Nicaragua.
El negro como color predominante, la corbata roja brillante del vocalista, los cachirulos y los sombreros han vestido esta cita especial del zaragozano, que ha demostrado la perfecta sintonía, ritmo y conexión con su banda entre luces rojas, notas de piano enérgicas y vibrantes rasgados de las guitarras.
El que fuera vocalista de Héroes del Silencio, para cuyo concierto han hecho algunos asistentes hasta 28 horas de fila, ha interpretado en este encuentro emocional y sensorial temas como 'Cuna de Caín', 'Hombre de acción' y 'Despierta', en la que han aparecido televisiones con noticias a su espalda y no ha dejado de ser protagonista la reivindicación.
En ese momento, Bunbury ha saludado a la ciudad que lo vio nacer y ha asegurado ser un "honor" para él ser el que clausure La Romareda tal y como se conoce. "Sabiendo que estamos en un momento de cerrar puertas e iniciar etapas, es especial hacer el último concierto en esta Romareda. Este espectáculo llega a su fin, es el último 'show'. Han sido 11 conciertos únicos y dónde mejor para cerrar que en la ciudad inmortal", ha dicho.
Además del brazo al viento y los guiños de boxeo, Enrique Bunbury ha cantado 'El rescate' y 'Cualquiera en su sano juicio (se habría vuelto loco por ti)'.
'El extranjero', 'Desaparecer', 'La actitud correcta' y 'Apuesta por el rock’n’roll' han sido también parte del repertorio del artista que ha iluminado este emblemático estadio, ha puesto su corazón en cada butaca de la grada y ha encandilado a cada uno de los presentes del foso, que estaba a rebosar y entregado al 100%.
Al cantar 'Aunque las cosas cambian' y 'Entre dos tierras', Bunbury ha confirmado que hay cosas, como sus éxitos -ya himnos-, que perduran en la memoria y en las gargantas de más de una generación.
Con sus dejes y bailes característicos, ha resonado entre la nostalgia y los mejores recuerdos 'Más altos que nosotros solo el cielo', 'Maldito duende' e 'Invulnerables', uno de los reconocidos temas de su último disco.
Con '… Y al final', Zaragoza se ha despedido de este 'Héroe de leyenda', que ha sabido trasladar 'La chispa adecuada' y la armonía perfectamente imperfecta de su rock a una ciudad que se ha dejado la voz en una velada memorable.
