
Con la cereza, como es habitual, ha empezado la campaña de recogida de la fruta en Aragón. En algunas zonas se iniciaba antes de que acabara el mes de abril y en otras se alarga hasta julio. Se prevé que 20.000 temporeros participarán en la recogida de los 700 millones de kilos de fruta que se esperan recoger en este 2024. Las empresas trabajan para poder acomodar a un grupo de personas que casi siempre viene de África.
La producción se concentra en varias zonas de la comunidad. De cara al mes de junio comenzará a recolectarse el albaricoque en las zonas de Valdejalón, Bajo Cinca y La Litera. Luego llegará el melocotón, excepto el de Calanda, que se recoge a partir de septiembre. Los meses del verano son también para nectarinas y paraguayos, y ya en la parte final de la campaña, entre agosto y septiembre, la pera y las manzanas. Pero ahora toca la recolección de la cereza.
Y el alojamiento de los temporeros es todo un reto. Por eso, en empresas existen empresas que hace 15 años decidieron construir módulos de habitabilidad. Los amplían cada campaña y ahora están al completo alojando a 110 personas. "Que se sientan como en casa porque esto no sólo mejora la calidad de vida de los trabajadores sino que reduce la rotación de personal, y esto nos asegura que toda la mano de obra sea estable y comprometida a lo largo de toda la campaña", certifica la administradora de Summer Fruit, Nuria Izquierdo.
Atrás quedan esos años en los que les veíamos dormir en las estaciones de autobús o en fincas abandonadas. En Fraga, en la actualidad, 46 personas se han alojado este mes en el albergue. Es la solución que ofrecen hasta que en junio comiencen a funcionar estas viviendas de Cáritas.
El perfil del temporero
Aunque cada uno de ellos esconde una historia distinta, todos estos trabajadores comparten el mismo anhelo por el que dejaron su país: encontrar una vida mejor. Es el caso de Alioune, que tiene 25 años, estudiaba Derecho en Senegal y durante seis días navegó en patera para alcanzar la costa de Tenerife. "Hemos venido aquí para ganar otra vida, para ayudar a la familia, África es un país pobre, estamos obligados a venir", asegura.
Con un salto de la valla de Melilla alcanzo España Mouhamadou. La necesidad de conseguir dinero y ayudar a su familia el motivo. "En mi familia no tenemos nada, ni para comer. Es algo muy duro", se lamenta.
También los hay más mayores, como Lofti que tiene 47 años, que llega de Marruecos y "defiende a todos los que trabajan en el campo", con y sin papeles, y "contribuyen a la economía de España".
Tres historias, en las que muchos de los 20.000 temporeros, que acogerá Aragón este verano, se ven reflejados.
