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Aragón es pionera en la investigación de los microplásticos para evitar afecciones a la salud

Los expertos avisan de que los hábitos de consumo y el uso de productos de higiene y cosmética influyen en la ingesta de microplásticos en nuestro organismo

Residuos de plástico con los que trabajan los científicos. / Aragón TV
Residuos de plástico con los que trabajan los científicos. / Aragón TV

Los han encontrado en el cerebro, en el hígado, en los riñones, en la placenta, en los glaciares y los fondos marinos están llenos de ellos. Los microplásticos son pequeñas partículas en las que se deshacen los plásticos que nos rodean. Aragón es territorio pionero en investigaciones científicas para evitar que esos componentes afecten a nuestra salud. Mientras, los expertos aportan propuestas a este problema global. 

No los vemos, ni muchas veces somos conscientes de que están ahí. Cada minuto se vende un millón de botellas de plástico en todo el mundo y cada una de ella puede tardar en descomponerse entre 150 y 1.000 años. Antes se habrá desintegrado en pequeños trozos, esos son los microplásticos. Muchos los expulsamos del cuerpo a diario, pero hay otros que se quedan. El programa Objetivo de Aragón TV aborda este sábado a las 13:15 su gestión y las investigaciones que se realizan en Aragón para que no afecten a la salud humana.

Es blando o duro, trasparente u opaco. Tiene mil formas, colores y utilidades. Y sobre todo es barato de producir. Por eso es desde mitad del siglo XX el material estrella y casi todo lleva plástico. Es muy resistente y ese es su principal problema: los plásticos tardan siglos en desaparecer. 

La investigadora Cristina Nerín lleva 30 años investigando la relación del plástico con los alimentos. "El primer estudio que hicimos, en los años 90, en los tigretones y los pastelitos infantiles lo que encontramos son los componentes de las tintas de impresión que van por fuera, las encontramos en los bollitos. Eso años después se eliminó", asegura la catedrática de Química Analítica de la Universidad de Zaragoza. 

Comida y productos cosméticos y de higiene

La industria alimentaria es una de las que más ha cambiado sus envases alimentarios, ya sea por concienciación o por la regulación. "El 40% de la producción de plásticos se dedica a plástico alimentario. Para volverlo a utilizar para contacto alimentario hay que desarrollar una tecnología muy buena que permita obtener el plástico muy limpio. En eso estamos", apunta Nerín. "Los oligómeros son las moléculas pequeñas, que son residuales en cada polimerización. Todos los polímeros pueden ser buenos o malos, dependiendo del proceso, de lo que se ha refinado el proceso, de los aditivos que llevan y de la historia que ha llevado ese polímero. En principio todos los que están para contactos con alimentos son bastante buenos, y seguros", señala.

El nutricionista Juan Bola señala que hay un estudio científico de 2019 que determinó "que consumimos 5 grs. de media a la semana, que es el tamaño de una tarjeta de crédito". "Y esto es de 2019. Seguramente en 2024 la cantidad sea más elevada", advierte. Eso se demostró con la orina de artistas, deportistas, científicos y cargos públicos en una investigación de la ONG REZERO. Su directora, Rosa García afirma que muchas de las personas les decían: "Yo estoy tranquilo, no me va a salir nada porque consumo ecológico, tengo consumo consciente, soy muy sano. Y todas las muestras dieron una media de 21 sustancias derivadas del plástico. Por eso podemos afirmar que todos, esta mañana, hemos orinado plástico".

Alguno de los componentes que se quedan en nuestro organismo puede interactuar dentro del cuerpo humano. "Confunden nuestro sistema hormonal y puede afectar a nivel sexual, a la tiroides, y puede generar infertilidad u otro tipo de problemas hormonales. Pero es que además se sabe que aumenta la inflamación, el estrés oxidativo", señala Juan Bola. "Hay evidencias de que son causantes de muchas de las enfermedades más comunes como son diabetes, temas tiroidales, obesidad, infertilidad. También hay estudios que analizan el impacto sobre el alzhéimer y también todo el tema de los cáncer hormono-dependientes como el de mama o próstata" explica García.

Por eso, dicen los expertos, hay que tener en cuenta todo lo que está en contacto con los alimentos al cocinar. "No puedes mover el caldo hirviendo con una paleta de plástico, o no puedes darle a tu pequeño directamente del microondas un biberón que sea de plástico, o un tupper de plástico", señala el nutricionista. La investigadora Nerín también recuerda que el peligro está en calentar. "No se nos ocurre ni a mí ni a nadie de mi grupo calentar ni microondas ni horno, cero, ni poner la comida caliente en contacto con ningún plástico. Porque cuando aumentas la temperatura aumentas la cesión", insiste.

Los productos de higiene y cosmética son los que más presencia de microplásticos tienen. "Los maquillajes, las siliconas, mascarillas, champús. Todo eso son siliconas que son derivados del petróleo y que son microplásticos. Pintalabios, que es algo que te estás comiendo, productos de acabado para el pelo, ceras, champús, desodorantes, geles, en absolutamente todo", recuerda Miriam Salas, fundadora de la empresa Alme Organic. 

También el agua tiene microplásticos. La contaminación de los fondos marinos y los vertidos de las ciudades son las causas principales. El Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón lidera una investigación europea para eliminar los microplásticos del agua a la salida de fábricas y depuradoras. Cuentan con una financiación de cuatro millones de euros de la Comisión Europea, nueve universidades y empresas como Repsol de seis estados europeos. Uno de los investigadores, Jonas Gurauskis, detalla que lo que hacen "es atrapar las partículas en flujo y degradarlas". "Porque el problema no reside en coger un plástico. Los contaminantes de microplásticos son de distinta naturaleza. Químicamente no son iguales. Es una tarea bastante complicada y nunca antes se ha hecho con eficiencia", explica.

Han desarrollado unos filtros de material cerámico para asegurar que no están haciendo más daño que el microplástico de partida."Ya tenemos unos resultados muy prometedores y estamos muy convencidos de que nuestro proyecto podrá llegar a su fin con resultados muy buenos. Los plásticos son una parte fundamental de nuestras vidas y nuestro día a día. No son de por sí malos. Pero la gestión de los microplásticos y el uso global que tienen, hacen que tengamos que hacer algo para resolver este problema", explica Scott MItchel, científico del CSIC.

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