Una multinacional estadounidense invertirá 1.000 millones en una planta de componentes para chips en Zaragoza
La empresa Diamond Foundry cerrará un acuerdo en las próximas semanas para instalarse en el polígono Empresarium de la capital aragonesa. El proyecto prevé la creación de entre 200 y 300 empleos

La industria de los chips aterriza en el polígono Empresarium de la Cartuja Baja, en Zaragoza. La multinacional estadounidense Diamond Foundry cerrará un acuerdo en las próximas semanas para instalarse en esta parcela y comprar la planta de jeringuillas de Becton Dickinson.
Se le dará, por lo tanto, un nuevo uso industrial, porque la previsión es que aquí se corten lingotes de diamante sintético en obleas ultrafinas, un material destinado a chips de alto rendimiento utilizados en Inteligencia Artificial (IA) y centros de datos, entre otros usos.
La tecnológica estadounidense invertirá 1.000 millones de euros en este polígono de más de 20.000 metros cuadrados y creará entre 200 y 300 puestos de trabajo altamente cualificado. La empresa podría comenzar su actividad este mismo año, y por ello ya ha comenzado a buscar ingenieros y perfiles técnicos.
"Es, posiblemente, la inversión más importante que se va a hacer en España para fabricar chips", ha destacado el presidente aragonés, Jorge Azcón, en relación al proyecto de Diamond Foundry.
Además, esta nueva apuesta de la comunidad va a permitir que el Gobierno de Aragón siga "desarrollando ciclos de formación profesional" y multiplique "las plazas en la universidad", según explicaba la vicepresidenta, Mar Vaquero.
La tramitación urbanística del proyecto en el Ayuntamiento de Zaragoza ya está realizada, lo que permitirá acelerar los plazos para su puesta en marcha. Y el Ejecutivo autonómico prevé declararlo de interés general.
Desde el inicio de la legislatura, Aragón ha captado 80.000 millones de euros en empresas, según los cálculos del Gobierno de Aragón. Inversiones que, apuntaba Azcón, están posicionando la comunidad como la región del sur de Europa con mayor inversión en tecnología, en niveles comparables, aseguraba, a París o Frankfurt en capacidad de computación y desarrollo de inteligencia artificial.
