Aragón fideliza a cuatro MIR y 81 trabajarán este verano en centros de difícil cobertura
La gerente del Servicio Aragonés de Salud, Ana Castillo, señala que el resultado de la medida "excepcional" va a permitir "abrir todos los centros de salud y la mayoría de consultorios" de la Comunidad en verano

La medida puesta en marcha por el Gobierno de Aragón para retener el talento de los facultativos que acaban de terminar la formación ha logrado que cuatro profesionales, dos procedentes de otras comunidades, se acojan a la oferta de fidelización, y además, de los que acaban en septiembre, 81 ya han confirmado que trabajarán este verano en centros de difícil cobertura.(se abre en una nueva ventana)
Así lo ha anunciado la gerente del Servicio Aragonés de Salud, Ana Castillo, en una rueda de prensa junto al gerente del sector sanitario de Calatayud, Rafael Lapeña, la directora del Hospital Ernest Lluch de Calatayud, Cristina Guarga, y la médico adjunta de Urología de este centro, María Soto, que se ha acogido a la orden de fidelización de especialistas sanitarios.
Un resultado del que desde el Gobierno de Aragón se sienten, ha dicho Castillo, "muy satisfechos" porque va a permitir "abrir todos los centros de salud y la mayoría de los consultorios" de la Comunidad durante los meses de verano. No obstante, ha recordado que es una "medida excepcional" para paliar la carencia de profesionales y que es voluntaria.
En mayo han acabado 42 profesionales de las especialidades médico-quirúrgicas (cardiología, cirugía general, oral y maxilofacial, medicina intensiva, internistas, traumatología y oncología), de los que cuatro se han acogido a la medida de fidelización: dos oncólogos, uno en el Hospital de Barbastro y otra en Huesca formada en otra comunidad, y la uróloga María Soto en el Hospital de Calatayud, en el que también se incorpora un especialista de Medicina Interna formado en otra región.
Contratos de hasta tres años, o un plus de 30.000 euros
Esta oferta de fidelización recoge contratos de hasta tres años, combinada para matrimonios o parejas, búsqueda de vivienda y centros educativos para los hijos, jornadas flexibles, másteres, estancia en hospitales de Zaragoza y pluses económicos de hasta 30.000 euros repartidos en los tres años.
Otros 12 especialistas han optado por quedarse a trabajar en Aragón, con modalidades diferentes a las contempladas en el decreto de fidelización, bien porque se han quedado en Zaragoza, bien porque trabajan en un centro de difícil cobertura, pero con contratos de sustitución o reserva de plaza.
Además, en septiembre acabarán su especialidad otros 120 profesionales de oftalmología, rehabilitación, dermatología, reumatología, microbiología, radiodiagnóstico, farmacología, psiquiatría, medicina nuclear, anestesia y obstetricia y 76 de Medicina de Familia y Comunitaria, de los que 35 y 46, respectivamente, van a trabajar en verano, de forma voluntaria, en centros de difícil cobertura, acogiéndose a una adenda a su contrato, con un incentivo económico y tutorizados.
"Me preocupa que los pacientes estén atendidos"
María Soto, aragonesa formada en el Hospital Universitario Miguel Servet, ha señalado que ha sido su deseo de curtirse y de continuar la formación el que le ha llevado hasta el hospital de Calatayud, del que valora la proximidad, el contacto con otras especialidades, la accesibilidad y la cercanía del trato y dar así respuesta a lo que les "preocupa", que es que los pacientes estén atendidos y "no se eternice" el tiempo de espera.
Por ello ha animado al resto de compañeros "a salir del cascarón, volar un poco" y que vean que el hospital comarcal es "una oportunidad para seguir formándose".
Una opinión con la que ha coincidido la directora del Hospital Ernest Lluch de Calatayud, quien ha defendido que los hospitales comarcales son "una buena oportunidad para tener una base de trabajo en equipo" y trabajar con otras especialidades.
"Valoro la cercanía con el paciente y el tiempo que tienes para hablar con él"
Una de los 81 MIR que ya han confirmado que trabajarán este verano en centros de difícil cobertura es Merche Martínez, residente en el consultorio de Vinaceite y La Puebla de Hijar, en Teruel, cuya prioridad, asegura, es trabajar en los centros rurales. "Es la cercanía, el trato con el paciente que hay. Además, tienes tiempo para hablar con ellos, sin la sala llena, con tiempo para explicar, para conocer al paciente y saber qué le pasa", valora.
Merche ha sido una de las residentes que ha accedido a trabajar en verano a pesar de no haber acabado su residencia, que lo hará en septiembre. Desde junio pasa consulta sola en el centro médico de Vinaceite con el apoyo externo de una tutora.

"Es un proceso de transición que estamos haciendo entre nuestro periodo MIR y nuestro periodo adjunto. Es como cuando te independizas de casa, pero te vas a vivir a casa de al lado de tus padres. No estás solo en ningún momento. Han sido unas semanas muy bonitas, donde tienes tu independencia y tu autonomía y estás empezando a conectar con el paciente", concluye.
