Aviso amarilla por lluvias, aludes y deshielo en el Pirineo que causarán crecidas en la margen izquierda
Además, el sur de Aragón también está en aviso por viento. La CHE no cree que se alcancen los niveles de una crecida ordinaria

El Pirineo aragonés está en nivel de aviso amarillo por el riesgo de lluvias, aludes y deshielo. La cota de nieve asciende desde los 1.600-1.800 metros hasta los 2.500 metros, las temperaturas están en ascenso notable y las heladas serán débiles en zonas altas del Pirineo. Esto podría provocar el descenso de más agua por el deshielo y aludes.
La predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apunta a que en Aragón habrá cielos muy nubosos con precipitaciones débiles, que serán moderadas y persistentes localmente en el Pirineo. Precisamente, la intensidad de las últimas lluvias podría provocar crecidas en los caudales de la margen izquierda de los ríos, con especial atención en las cuencas del Aragón y del Gállego.
Además, las provincias de Teruel y Zaragoza están en alerta amarilla por vientos, aunque con riesgo bajo, que podrían alcanzar los 80 kilómetros por hora. En Teruel, se extiende en todo el territorio, mientras que en Zaragoza se localiza en la comarca de Calatayud.
Estas predicciones apuntan a que el aviso en el Pirineo aragonés desaparecería en la jornada de este miércoles, aunque se mantendría el riesgo por viento en Teruel y en la zona de Calatayud.
En el resto de España, Andalucía, Galicia y la Comunidad Valenciana están este martes en alerta naranja ante el riesgo importante por fuertes vientos, lluvias o mala mar, a las que se suman otras 11 comunidades, entre ellas Aragón, en nivel amarillo, con peligro considerado bajo.
La CHE no prevé alcanzar los caudales de una crecida ordinaria
Mucho ha cambiado las situación de las cuencas de los ríos aragoneses que registraban bajos caudales a principios de año, en la primera quincena de enero. Entonces, el Aragón estaba incluso en prealerta. Ya en ese momento, la Confederación Hidrográfica del Ebro advertía de que era una situación "normal" que podría cambiar si llegaban precipitaciones. Y así ha sido. Las lluvias de las últimas semanas no sólo han revertido esta carencia, sino que podrían conllevar crecidas entre martes y miércoles.
Se ha pasado de un otoño seco a un invierno húmedo y la escasez ha dado paso a la abundancia. Se han recuperado caudales y embalses. El Aragón y el Cinca-Gállego están en niveles de "normalidad". En todo caso, se prevé una crecida que no pasará de ser ordinaria.
Esther Ruiz, jefa del Saih Ebro de la CHE, ha explicado que las lluvias de las últimas 24 horas, de más intensidad en el norte, han dejado entre 20 y 50 litros por metro cuadrado: "Las mayores concentraciones de lluvia se han registrado en las cabeceras del Arga y en el Pirineo central y occidental y han supuesto una aportación extra de agua por la fusión parcial de la nieve".
Las temperaturas han subido la cota de nieve, aunque partir del jueves bajarán, lo que descenderá la cota de nieve. La respuesta hidrológica es que "ha habido ríos que han superado los umbrales amarillos", pero, en todo caso, ha destacado Ruiz, "son crecidas por debajo de la máxima ordinaria". Se han superado los niveles en otras zonas, como Sigüés, aguas arriba de la presa de Yesa, donde se han llevado a cabo un desembalsado preventivo, como también se ha hecho en el de La Peña, en el río Gállego, en la comarca de la Hoya de Huesca.
También se ha superado el caudal en el Manubles a su paso por Bijuesca. Esta cuenca ha recibido muchas lluvias y está saturada, pero este martes las precipitaciones ya han parado, por lo que "se prevé un descenso en cualquier momento", ha señalado la responsable del Saih.
"En el eje del Ebro habrá una elevación del caudal", aunque no se estima que supere una crecida ordinaria, ya que, según los registros, "no superará los 700 y 1000 metros cúbicos por segundo en Castejón a partir de este miércoles", ha apuntado Esther Ruiz.
