
Jaime Puerto toma muestras de romero, coscoja y pino en el entorno de Alcañiz, en Teruel. El agente para la protección de la naturaleza lo hace cada mes. ¿El objetivo? Conocer la humedad de la vegetación en los montes aragoneses para poder tomar medidas que impidan la propagación de los incendios forestales(se abre en una nueva ventana). Actualmente, en la Comunidad hay 472 efectivos destinados a trabajos de prevención de este tipo de siniestros y el plan de 2025 prevé intervenir en más de 4.000 hectáreas.
"Lo que hago es pesar las muestras con humedad, recién cogidas, y después las meto en la estufa", explica Puerto. Ahí pasan 24 horas secándose a 100 grados de temperatura. Luego las vuelve a pasar por la báscula. La diferencia de peso le da el dato de humedad que, en este caso, es del 100%. La primavera ha sido muy lluviosa y deja un escenario más optimista y totalmente distinto al de las últimas temporadas de incendios forestales.
"A finales de julio, principios de agosto, puede haber incendios, pero no será como en años anteriores, que hemos tenido fuegos importantes en junio porque la vegetación ya viene muy resecada", indica el agente.
A 20 kilómetros de distancia, en los montes de Andorra, una cuadrilla forestal trabaja en otro tipo de labores preventivas. Allí, en concreto, se emplean en ampliar el área de defensa, que pasará de 15 a 50 metros de anchura. Para ello, se está llevando a cabo una corta de pino carrasco, el desbroce de zona de matorral y también tareas de poda para poder reducir una posible propagación del fuego tanto en horizontal como en vertical.
"Son infraestructuras que nos permiten trabajar con seguridad. Es importante fragmentar, crear un paisaje mosaico, diversificado, que le plantee problemas y retos al fuego para que nosotros tengamos una estrategia y un punto donde poder atacarlo", asegura Carmelo Peralta, técnico forestal.
