La Sociedad Deportiva Huesca se agarra a la vida; el Real Zaragoza se desespera en el derbi más polémico (1-0)
El equipo oscense doblega al zaragozano tras un polémico penalti y un indigno final de partido

La Sociedad Deportiva Huesca vive y resiste; el Real Zaragoza se hunde. El derbi aragonés más dramático de la historia se decidió por la mínima, por un penalti pitado por Arcediano Monescillo en la segunda mitad. Sielva, con maestría, se recompuso tras haber fallado otro en la primera mitad. Ejercicio de supervivencia de un Huesca que logró convencer ante un Zaragoza que se desespera. Lo peor, el final: el derbi quedó manchado por una indigna tangana final en la que Andrada le pegó un puñetazo a Jorge Pulido antes de ser agredido también por Dani Jiménez.
La tensión fue la tónica desde el principio. En el minuto 4 Saidu pecó de inexperto y derribó a Toni Abad dentro del área. Tras el señalamiento del penalti y un amago de tangana, la mano derecha de Andrada, fuerte y ágil abajo, evitó el gol. Sin tiempo de lamentos ni de celebraciones, el argentino volvió a salvar a los suyos tras el córner siguiente a su milagro. El ímpetu del Huesca se imponía a la salida al campo de un Zaragoza más timorato que poco a poco, a través de posesiones largas, fue atemperando los ánimos. Las conducciones de Rober eran agua en el desierto para los blanquillos; mientras, el Huesca optaba por parapetarse atrás y salir rápido. Con picos de casi el 70% de posesión, el conjunto zaragozano empezaba a manejar el ritmo del juego y a tener ocasiones: por ejemplo un brillante cabezazo de El Yamiq que Dani salvó haciendo uno de los paradones de la tarde. El descanso llegó con ambas formaciones exhaustas, deseando resetearse.
Y en la segunda mitad el Huesca salió mejor, acechando el área rival. Pasado el minuto 50, Luna se topó con un Andrada que volvió a hacer una soberbia parada. Por su parte, con Kodro en el campo por Cuenca, el Zaragoza comenzó a apostar más por el juego directo. Todo cambió en el minuto 63; Portillo cayó en el área tras una disputa de balón con El Yamiq y Arcediano Monescillo pitó penalti. Sielva, sin que le temblara el pulso, transformó la pena máxima con calidad y oficio para poner el 1-0. Una jugada que había cambiado un partido y tal vez una temporada... A partir de ahí, lo intentó el Real Zaragoza ante un Huesca con un extra de energía. El conjunto oscense supo defenderse de las acometidas blanquillas, de un obtuso equipo incapaz de generar peligro, más allá de un derribo en el área oscense que Arcendiano Monescillo obvió. Así se llegó a un final de partido con más emoción que calidad que se saldó con la vida para el Huesca... y la desesperación para el Real Zaragoza. Las escenas finales, con agresiones de Andrada a Jorge Pulido y de Dani Jiménez al propio portero argentino superaron todos los límites de lo que tiene que ser una imagen decente.
Ficha técnica:
Real Zaragoza: Andrada; Aguirregabiria, Insua, El Yamiq, Larios (Tasende 74'); Mawuli (Guti 74'), Saidu, Francho Serrano, Rober, Cuenca (Kodro 50'), Dani Gómez (Pinilla 84')
SD Huesca: Dani Jiménez; Toni Abad (Jordi Martín 71'), Piña (Michael 78'), Pulido, Ro (Liberto 82'), Jesús Álvarez, Óscar Sielva (Carrillo 71'), Luna, Mier, Portillo, Enrich (Enol 71')
Árbitro: Arcediano Monescillo: amonestó a Andrada, Toni Abad, Larios. Expulsó a Andrada, a Tasende y a Dani Jiménez
Gol: 1-0, Sielva
