
Digno cierre de telón en el Arcángel para una SD Huesca que ha empatado contra el Córdoba y ha firmado un partido en que ha sabido dar la cara y no dejarse llevar, pese a los disgustos vividos en una recta final liguera para olvidar. El conjunto oscense se despide de 11 años de fútbol profesional con una imagen decente.
Todas las emociones y sinsabores acumulados durante el curso se notaron en la primera parte. Fatiga física y también mental que desgastó el juego de los dos equipos, ya con la cabeza puesta más en sus futuros retos que en los partidos de los últimos meses. Las pocas ocasiones llegaron por inercia, solventadas bien por los dos porteros. Dani Jiménez, que volvía bajo palos, apenas tuvo trabajo. La ocasión más destacada fue un trallazo de falta directa de Dani Ojeda que escupió el poste.
Con el canterano Marc Aznar por Javi Mier en el lateral derecho, lo que más cambió en los primeros minutos de la segunda mitad fue la actitud de un Córdoba que salió mucho más entonado, atacando por ambas bandas, llegando con soltura. Dos disparos que se marcharon rozando el palo fueron el fruto de esta energía local. Por su parte, en el conjunto oscense se notaron las ganas de un Aznar que subió muy bien la banda. Guardiola, con un buen gol, puso fin a la resistencia oscense y marcó el primer gol. A partir de ahí el Huesca lo intentó sin llegar a concretar ninguna llegada; las más claras, una doble ocasión de Dani Ojeda y el activo Marc Aznar. En la recta final, Jordi Escobar, con un gran testarazo, puso el gol del empate. Dani Jiménez, con una buena parada, salvó un digno empate para la SD Huesca.
