Zaragoza recupera la histórica Procesión del Cristo Yacente tras una década de ausencia
La Cofradía del Santo Sepulcro retoma una tradición con más de ocho siglos de historia en la Semana Santa zaragozana

Zaragoza volverá a vivir uno de los momentos más solemnes de su Semana Santa. La Muy Ilustre y Antiquísima Cofradía del Santo Sepulcro de Zaragoza, fundada en el siglo XIII, recupera este 2026 la Procesión del Cristo Yacente tras diez años de parón.
La cita, una de las más emblemáticas del calendario cofrade, regresa después de que su última celebración tuviera lugar en 2016. Con ello, la ciudad recupera una tradición que, salvo interrupciones excepcionales como los Sitios de Zaragoza, se ha mantenido viva durante más de 800 años.
Una de las procesiones más solemnes
La Procesión del Cristo Yacente tendrá lugar en la medianoche del Sábado Santo, 4 de abril, con salida desde la plaza de San Nicolás. Los cofrades recorrerán el casco histórico acompañados por formaciones como la Banda de San Pablo, en un ambiente marcado por el silencio y la introspección.
El eje central de la procesión será la talla del Cristo Yacente, una obra del siglo XVII catalogada como Bien Cultural de Aragón y única en la ciudad bajo esta advocación. Junto a ella, también se mostrará una réplica moderna de la Sábana Santa.
Actos en el Monasterio del Santo Sepulcro
La recuperación de la procesión se enmarca en un programa más amplio de actividades organizado en la sede histórica de la cofradía, el Monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro.
Entre los actos previstos destacan:
El Traslado del Cristo, el Jueves Santo (2 de abril)
La conferencia “La Sábana Santa, espejo del Evangelio”, el Viernes Santo
Encuentros cofrades y actos devocionales durante el Sábado Santo
Además, del 2 al 6 de abril, el espacio permanecerá abierto al público para la contemplación de la imagen, la reproducción de la Sábana Santa y otras tradiciones como la recogida de tomillo y laurel o el reparto de Pan Bendito.
Un legado que vuelve a latir
La recuperación de esta procesión supone mucho más que la reactivación de un acto religioso. Es la vuelta de un símbolo identitario profundamente arraigado en Zaragoza, que conecta pasado y presente a través de la tradición, la devoción y la memoria colectiva.
Con este regreso, la Semana Santa zaragozana recupera una de sus estampas más reconocibles, reforzando su valor cultural y su capacidad de emocionar generación tras generación.
