El inabarcable legado de Goya: trazos únicos y una obra prolija que empezó en Aragón y llegó al mundo
Aragón conserva algunas de las primeras pinturas de Goya y obras murales, pero sus obras están en otros puntos de España, Europa y América. Se anticipó a todos los movimientos artísticos posteriores y su influencia sigue alumbrando la creación pictórica

La obra de Goya en Aragón representa una pequeña parte del gran legado del pintor, pero una parte fundamental para estudiar su primera época, así como su creatividad artística. Se calcula que llegó a realizar unas 2.000 obras durante toda su vida; una obra inabarcable que se encuentra en España, con el Museo del Prado como referencia, pero también en prácticamente toda Europa, así como en Estados Unidos y América Latina. Más allá de museos o edificios, las obras de Goya se han expuesto en todo el mundo. En Aragón se trabaja para ampliar los fondos expositivos del pintor.
La mayoría de las obras que se conservan en España se localizan en Madrid, especialmente en el Museo del Prado, pero sus cuadros se reparten en distintas colecciones privadas y públicas, desde el Museo del Romanticismo, hasta la Biblioteca Nacional, el Museo Cerralbo, la Academia de San Fernando, el Museo de la Historia, el Museo Calasancio, el Lázaro Galdeano, el Thyssen o el Palacio Real. Y, además, hay pinturas suyas en el Banco de España o en el Palacio de la Zarzuela.
En el Museo del Prado es donde se conservan muchas de sus obras maestras como los grandes lienzos de los Fusilamientos de Mayo, las dos Majas o los retratos que hizo a la realeza y aristocracia de su época. La trascendencia de Goya es concebida como una constante en el Prado. Allí se atesoran obras y documentos del genio aragonés, lo que convierte a este espacio en el lugar de referencia para poder profundizar en el artista.
Alberga más de mil obras de arte, entre pinturas, dibujos o estampas, pero también documentos sobre su vida, entre los que destacan las más de cien cartas que Goya escribió a su amigo de juventud de Zaragoza, Martín Zapater, y que permiten conocer más al hombre que se esconde detrás del pintor.
Las incorporaciones que han llegado al Prado y que han sido atribuidas a Goya siguen siendo una fuente de investigación, como lo sigue siendo el estudio de su evolución; una concepción que nunca se detuvo en su creación. Cuando Goya pintaba llegaba a olvidar el soporte y el fin de su obra. No confería importancia al hecho de saber que podría no perdurar. Así lo explica Almudena Sánchez, restauradora de pintura del Museo del Prado al hablar de sus cartones: “Nos preguntamos cómo Goya podía esforzarse tanto en describir elementos de la composición con tan variados recursos y con matices tan sutiles y delicados, si sabía que todo ello se perdería en el tapiz. Solo podemos entenderlo por su deseo de mostrar y perpetuar su gran capacidad creativa y la constante evolución de su técnica”.
En Madrid están, además, algunas de sus pinturas religiosas en lugares como San Antonio de la Florida y otras parroquias, iglesias y basílicas, como también está presente en catedrales como la de Sevilla, Toledo o Valencia y monasterios en Cáceres, Valladolid o Cádiz.
El legado de Goya, en toda Europa, EE. UU. y América Latina
La obra de Goya se pueden encontrar prácticamente en toda Europa. Está en Escandinavia, en Noruega, pero también en pinacotecas suecas de Estocolmo y Gotemburgo o en Austria. Su obra cuelga también de las paredes de Praga y Budapest, Moscú o San Petesburgo, en Ámsterdam, en Rotterdam, Florencia o Parma. En Alemania, está en Berlín, Hamburgo, Múnich, Dresde, Frankfurt o Karlsruhe. En Suiza, también está en manos de colecciones privadas y otras obras pueden verse en Basilea, Berna, Zúrich o Winterthur.
En Reino Unido, hay obras de Goya en Londres, en la National Gallery, el British o el Victoria & Albert Museum y en la Apsley House o la Courtauld Collection, en la National Gallery de Dublín, en la de Edimburgo, en la Pollock House de Glasgow o en el Barnard Castle de Durham.
Después de España, el país que conserva más 'goyas' es Francia, donde falleció. Además de en el Louvre, está en Estrasburgo, Lille, Besançon, Marsella, Burdeos, Agen, Bayona y Castres, una pequeña ciudad que cuenta con un museo dedicado a Goya donde se expone 'La Junta de Filipinas', una de las obras más grandes del pintor.
En América Latina hay obras del aragonés en Buenos Aires, Sao Paulo o Puerto Rico y en Norteamérica, como es el caso del Museo de Bellas Artes de Montreal y de la National Gallery de Ottawa en Canadá. En Estados Unidos, son innumerables los museos que conservan obras de Goya, como el Art Institute de Chicago, la National Gallery de Washington, el Meadows de Dallas, el Paul Getty Museum de Los Ángeles, en el Fine Arts de Philadelphia o el de San Francisco. En el Metroplitan, la Hispanic Society, la Morgan Library, el Museo de Brooklyn o el Stanley Museum también presumen de albergar obras del genio aragonés.
Aragón, el lugar para proyectar al Goya más joven
La Comunidad Autónoma trabaja en la redacción de un plan director con el que se conmemorará el bicentenario de Goya en 2028 con el mayor espacio del mundo dedicado al pintor que se ubicará en la Plaza del Pilar. Ocupará cinco plantas y tendrá unos 3.000 metros cuadrados.
La Fundación Goya nació en 2007 en Aragón para impulsar la investigación, el estudio y la difusión de la obra del pintor para lo que organiza distintas actividades. Aragón conserva varias obras de Goya, tanto en el Museo de Zaragoza como en el Museo Goya Ibercaja o en estancias particulares. Coleccionistas como Félix Palacios, quien también es patrono de la Fundación, posee obra de Goya y ha prestado algunas de sus obras a diferentes exposiciones.
La coordinadora de la Fundación Goya, Aixa Álvarez, señala que reciben muchas consultas para analizar la posible autoría de diferentes obras. Aunque sería imposible elegir una, para Álvarez "es un lujo para Aragón conservar el retrato del Duque de San Carlos", en el que Goya pinta al noble de cuerpo entero, vestido con un traje militar y numerosas condecoraciones. Lo más especial de este cuadro es que “se puede ver en él al Goya más maduro” y permite sentir lo mismo que los conservadores del Prado cuando pasean por sus salas en las que se puede admirar la obra de Goya de máxima calidad, explica Aixa Álvarez.
Uno de los logros de la Fundación Goya en Aragón es el catálogo que ofrecen en su web. Abre la puerta a todo aquel que quiera profundizar, conocer o investigar la obra del pintor aragonés. Reúne de manera documentada y actualizada toda la obra de Goya, lo que lo convierte en “una herramienta utilizada por investigadores de todo el mundo”, subraya Aixa Álvarez. En sus 15 años de vida ha ido completando y alimentando a diario este catálogo.
El Museo de Zaragoza atesora una parte de Goya en sus inicios. Destacan sus retratos de corte, como el del Infante don Luis, propiedad del Gobierno de Aragón, o el del Duque San Carlos, propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Se trata de dos grandes retratos, pero en Aragón también hay estampas, todas las series, así como las primeras ediciones, propiedad de Fundación CAI, que todavía no se han podido exponer.
Cada obra tiene una historia detrás. En el Museo de Zaragoza está la representación mitológica de Venus y Adonis, un lienzo de pequeño formato que Goya pintó en su viaje a Italia, donde fue para formarse. No llegó con becas para sufragar esta formación y se vio obligado a obtener recursos económicos. Esta obra la hizo por encargo y, a pesar de que deja entrever una ejecución rápida, muestra su trazo único y característico.
La maestría de los trazos de Goya está también en los frescos de la basílica del Pilar o en la Cartuja del Aula Dei, que realizó después de otras pinturas murales que se le atribuyen en pechinas eclesiásticas, como las de Calatayud, Muel o Alagón.
