CARTV

Internacional

EE. UU. niega estar en guerra con Irán mientras Teherán amenaza con represalias y cierra Ormuz

El Parlamento iraní ha aprobado el cierre del estrecho, por donde transita el 20 % del crudo mundial transportado por mar. La decisión depende aún del visto bueno del Consejo Supremo de Seguridad Nacional

Imagen facilitada por la Casa Blanca, que muestra al presidente estadounidense, Donald Trump, y al vicepresidente, JD Vance, en la Sala de Situación. | EFE
Reproducir

La Administración de Donald Trump negó este domingo estar en guerra con Irán tras el histórico bombardeo que Estados Unidos lanzó contra instalaciones nucleares iraníes en la noche de este pasado sábado(se abre en una nueva ventana), mientras la República Islámica ha advertido de “consecuencias duraderas”.

"No estamos en guerra con Irán. Estamos en guerra con su programa nuclear. Y estamos increíblemente agradecidos y orgullosos de los pilotos de la Fuerza Aérea que hicieron un trabajo increíble anoche", declaró el vicepresidente JD Vance en una entrevista con la cadena NBC. Vance añadía que Estados Unidos no tiene “ningún interés en desplegar tropas sobre el terreno”, aunque también advirtió que Teherán enfrentará “una fuerza abrumadora” si decide responder con ataques contra objetivos estadounidenses.

Tras el ataque, Irán convocó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para este mismo domingo y acusó a Estados Unidos de haber iniciado una “guerra peligrosa”. El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, advirtió que el ataque “tendrá consecuencias duraderas” y aseguró que su país se reserva “todas las opciones” para responder. El Parlamento iraní exigió además el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del crudo mundial transportado por mar, aunque la decisión final depende del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

Mientras tanto, Estados Unidos mantiene miles de soldados desplegados en bases militares por todo Oriente Medio, posibles blancos de represalias.

Sigue la evaluación de daños

Estados Unidos entró directamente en el conflicto entre Israel e Irán al lanzar la noche del sábado la operación 'Midnight Hammer' (Martillo de Medianoche), con la que bombardeó las instalaciones nucleares de Isfahán, Natanz y Fordó. La operación, aprobada por el presidente Trump apenas minutos antes de su ejecución, incluyó el uso de 75 bombas y misiles, y desplegó 125 aeronaves, entre ellas siete sofisticados bombarderos B-2, que tomaron por sorpresa a Teherán y lograron evadir sus defensas aéreas.

El ataque se produce tras el fracaso de las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán. Según el Pentágono, se alcanzaron todos los objetivos previstos, aunque todavía sigue la evaluación de daños y es pronto para saber si el programa nuclear iraní ha sido desmantelado.

Según las autoridades iraníes, ninguno de los heridos en los bombardeos presentan contaminación radiactiva, aunque no se han proporcionado detalles del número de víctimas.

Israel intensifica sus ataques

Los bombardeos de Estados Unidos se unen a los que Israel realiza desde el viernes 13 de junio en Irán, a los que el gobierno iraní ha respondido con el lanzamiento de varias oleadas de misiles hacia Israel. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, felicitó a Trump por su “audaz decisión” de atacar las bases nucleares y afirmó: “Trump y yo solemos decir que la paz se logra con la fuerza”.

En este nuevo escenario del conflicto, el Ejército israelí informó este domingo de una nueva oleada de ataques aéreos contra infraestructuras militares iraníes, incluyendo, por primera vez, objetivos en las afueras de la ciudad de Yazd.

Irán, por su parte, aseguró que su operación de represalia contra Israel “continuará de manera precisa, decidida y feroz”.

Condena internacional y llamamientos a la diplomacia

Mientras Israel respaldó sin reservas el ataque estadounidense, la Comisión Europea pidió contención, diplomacia y un retorno inmediato a la mesa de negociaciones. También España ha apelado a la diplomacia para reconducir la situación(se abre en una nueva ventana) y ha lanzado un llamamiento a extremar la prudencia.

Por otro lado, varios gobiernos árabes e hispanoamericanos, así como Rusia y China, condenaron la ofensiva militar y la calificaron de “agresión”. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó estar “gravemente alarmado” y recordó que “no hay solución militar” que sustituya a la diplomacia.

En contraste, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, afirmó que “el mundo hoy es más seguro”. “Muchos de estos países que nos condenan públicamente, en privado reconocen que esta acción era necesaria”, aseguró.

tracking_pixel