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Aragón

Mantienen la petición de 20 años de cárcel por el atropello mortal de un joven en la puerta de una discoteca

El siniestro se produjo en febrero de 2022, cuando las víctimas acababan de salir de Supernova y caminaban por la calzada

Los hechos fueron grabados por las cuatro cámaras de vigilancia de una gasolinera próxima. / Aragón TV
Los hechos fueron grabados por las cuatro cámaras de vigilancia de una gasolinera próxima. / Aragón TV

El juicio contra el joven acusado de matar a otro atropellándolo en la puerta de una discoteca en Zaragoza(se abre en una nueva ventana) ha terminado este jueves. Tanto el fiscal como la acusación mantienen la petición de penas de prisión de hasta 20 años de cárcel. 

Los hechos fueron grabados por las cuatro cámaras de vigilancia de una gasolinera próxima. El jurado popular ha visto este jueves las imágenes, que son una prueba clave para las acusaciones porque captan el momento en el que los jóvenes son arrollados por el acusado.

Las grabaciones revelan que había buena visibilidad y que uno de los chicos llevaba, además, una sudadera reflectante.(se abre en una nueva ventana) Era imposible no verlos, ha dicho la fiscal, y ha apuntado a que el móvil fue la frustración por haber perdido esa noche la gabardina.

La Fiscalía pide 14 años de cárcel por el atropello mortal y las acusaciones particulares, 15. Al jurado popular le piden una condena por homicidio doloso.  Además, por las lesiones a dos de las chicas que acompañaban al fallecido, una de las acusaciones solicita cinco años más de prisión.

Por su parte, la defensa cree que el acusado debe ser condenado por homicidio y lesiones imprudentes, y que se tenga en cuenta la atenuante de embriaguez no habitual.

El atropello mortal se produjo en febrero de 2022, cuando las víctimas acababan de salir de la discoteca Supernova y caminaban por la calzada. El impacto fue brutal. Uno de ellos, un joven de 18 años, falleció a las pocas horas. Otra joven resultó herida con diversas fracturas y una tercera arrastra secuelas psicológicas.

El conductor, que dobló la tasa de alcohol permitida, continuó circulando tras el atropello e incluso llegó a detenerse en un semáforo en rojo más adelante. Por eso, para las acusaciones, lo que se juzga no es un homicidio por imprudencia, como es habitual en los accidentes con víctimas mortales.

 

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