
Tras el paso de las tormentas que este sábado han recorrido gran parte de la comunidad, las miradas ahora se dirigen al campo, donde la lluvia y el granizo descargaron con fuerza. Localidades como Bolea, en Huesca, temen haber perdido el 80 % de la cosecha de cereza que comienza en poco más de una semana. Otros cultivos como la alfalfa recién segada y el maíz que acaba de ser plantado también sufrieron los rigores del mal tiempo.
“Ha tirado mucha cereza en el suelo, mucha hoja también... Hay ramas bastante dañadas que habrá que tratar, porque si no las enfermedades entrarán por ahí... Bastante desastre todo”, se lamenta Primitivo Calvo, presidente de la Cooperativa de cerezas de Bolea.
En Buñales cayeron 40 litros en menos de una hora. El agua ha anegado campos recién segados en lo que descansaba la alfalfa. Se ha echado todo a perder porque su secado es fundamental para la venta. También el maíz ha sufrido, aunque solo lleve diez días bajo tierra. “El maíz estaba en una fase que se acababa de sembrar y está naciendo y por tanto es muy sensible a excesos de agua; por lo tanto, seguro que vamos a tener pérdidas en parcelas que se va a ahogar y ahí no va a poder continuar el cultivo”, refleja desde Uaga-Huesca Jesús Ballarín.
La lluvia dejó en Montesusín 70 litros de agua por metro cuadrado, afecciones que se vivieron en las tres provincias. Esta semana, los técnicos harán una valoración de las consecuencias económicas que dejan las tormentas.
