
Pedro Lozano Giménez, el conocido como Rambo de Requena, por la fuga que protagonizó en junio de 2020 por la provincia turolense, durante la que hirió a dos guardias civiles que le perseguían, a uno de ellos de gravedad, se ha sentado esta mañana ante el juez, pero ha decidido no hablar. Los que sí lo han hecho han sido los dos agentes.
"Yo lo miraba y veía los dos cañones que apuntaban a mi cabeza", ha recordado uno de los heridos. "Si no me hubiera dado en el brazo, directamente, no estaría aquí", ha señalado otro.
A lo largo de la mañana, en la Audiencia turolense se han escuchado más de una decena de testimonios de testigos de lo que sucedió en El Castellar, del tiroteo en Muniesa y de su huida en Andorra.
Las acusaciones piden entre 29 y 61 años de prisión por presuntos delitos de tentativa de asesinato y robo en casa habitada. "Concurre alevosía y concurre ensañamiento y, por tanto, la pena debe ser de asesinato en grado de tentativa", ha señalado el abogado Jorge Piedrafita, encargado de la acusación particular, quien pide 61 de cárcel años para el acusado.
Por su parte, la defensa del acusado se limita a pedir tres años de prisión por lesiones graves y allanamiento de morada, y las indemnizaciones propuestas por la Fiscalia.
