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El empresario cuya cara ha aparecido en una ermita románica de Huesca niega que se lo encargara al pintor

Eduardo Lacasta, condenado por estafa años atrás, achaca la polémica a un grupo de vecinos "que quieren convertir la iglesia en una mezquita"

El empresario Eduardo Lacasta y la imagen del San Matías representando en la ermita de San Miguel, en Latre (Huesca). / Aragón TV
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Tras la polémica surgida en la pequeña localidad oscense de Latre, después de que la cara de un empresario inmobiliario aragonés se haya representado como San Matías en el atrio exterior de la Ermita de San Miguel, el protagonista de la pintura ha atendido a los micrófonos del programa Aquí y Ahora de Aragón TV. Eduardo Lacasta niega que se lo pidiera al pintor y va más allá, asegura que las críticas surgen porque hay vecinos musulmanes que quieren convertir la iglesia en una mezquita y por eso “las pinturas van contra su voluntad”.

Lacasta, condenado por estafa años atrás, ha explicado que encargó a un pintor de Zaragoza amigo suyo, Sergio Abraín, el diseño y la representación de un escenario de imágenes religiosas en el techo del atrio exterior de la iglesia románica de principios del siglo XII, un edifico muy valorado por los historiadores del arte.

En primer lugar, ha argumentado que donde se ha actuado "no son pórticos, sino unos porches que solo tienen 20 años". "Estaban en el suelo porque se cayeron y se reconstruyeron", ha asegurado. Explica que habló con el cura del pueblo para realizar la actuación y entendió "que era suficiente". "Como era de hace 20 años, no entendí que fuera tan grave", ha añadido.

Para llevar a cabo la pintura tenían "un presupuesto de 200.000 euros". "Llevo 20 años aportando dinero para cualquier deterioro que tiene la iglesia", ha puntualizado.

Sin embargo, ha negado que pidiera a Abraín que le representara como San Matías en esa entrada a la ermita. "Por supuesto que no pedí que fuera mi imagen, los santos no tienen imagen. La creó el pintor. El artista se inventa una cara que entiende que es la más correcta. No la había visto anteriormente. Desafortunadamente, no gustó a la gente, pero igual que se ha puesto, se quita y se acabó el problema. Hay que mirar la obra en su conjunto, la gran obra que ha hecho el pintor no se le valora", ha defendido.

Para Lacasta la polémica no se ha generado porque su cara apareciera en la ermita, sino porque "algunos vecinos quieren que sea una mezquita". "Hemos puesto unas pinturas que van en contra de la voluntad de estos vecinos, porque cuantas más pinturas más lejos de que sea una mezquita. Está muy bonito, pero es la parte musulmana del pueblo que quiere que sea mezquita", ha argumentado.

A pesar de la indignación que generó entre los pocos vecinos de Latre la iniciativa del empresario, con raíces familiares en el pueblo, dependiente del municipio de Caldearenas, la denuncia de un particular ante la Dirección de Patrimonio del Gobierno aragonés fue el detonante de toda la polémica surgida.

En declaraciones a EFE, el alcalde de Caldearenas, Primitivo Grasa, ha explicado que Lacasta había sido advertido por el párroco de que debía pedir permiso antes de realizar la actuación a la Diócesis de Jaca.

La iglesia no está protegida como Bien de Interés Cultural (BIC) ni cuenta con ninguna otra figura de protección, por eso las medidas a adoptar corresponden al titular del inmueble, en este caso el Obispado de Jaca. Desde la Delegación de Patrimonio de esta diócesis se han iniciado ya varias acciones para tratar de buscar una solución al problema generado por unas pinturas hechas sin autorización y con el rechazo de la mayor parte de los vecinos de Latre.

El fantasma del Ecce Homo de Borja

El alcalde de Caldearenas, que ha atendido en las últimas horas a numerosas llamadas de medios de comunicación de diversos puntos del país, asegura que está sorprendido de la repercusión mediática que ha tenido la noticia, y confía en que no tenga el impacto mundial que tuvo en su momento el denominado Ecce Homo de Borja.

"Esperemos que no", insiste el responsable municipal, quien destaca que la mayor parte de los vecinos de Latre, sin conocer cuál será el destino final de las pinturas de la polémica, defienden que el atrio exterior de la ermita vuelva a recuperar su aspecto austero tradicional, sin imágenes de ningún tipo.

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